Por Deutsche Welle 18 de febrero de 2026, 15:04 PM

Un tribunal francés rechazó el martes 17 de febrero de 2026 una demanda de indemnización presentada contra multinacionales estadounidenses por trabajadores agrícolas de Nicaragua, que enfermaron o quedaron estériles por el uso continuo del pesticida Nemagón en plantaciones bananeras.

"Perdimos en la cuestión de fondo de política pública, ya que el tribunal dictaminó que los daños eran desproporcionados, lo que consideramos un error de apreciación", dijo a la agencia AFP el abogado de los demandantes, Raphael Kaminsky, quien adelantó que apelarán.

Los afectados trabajaban o vivían en la región de Chinandega, donde se usaron los tóxicos, y sufrieron infertilidad, insuficiencia renal crónica, afecciones en la piel o cáncer tras la exposición prolongada al nemagón, un pesticida que contenía dibromocloropropano (DBCP), en las décadas de 1960, 1970 y 1980.

En 2006, los tribunales nicaragüenses ordenaron a Shell, Dow Chemical y Occidental Chemical, que vendieron el pesticida, pagar a las víctimas unos 640 millones de euros de esa época por daños y perjuicios. Todos los intentos de cobrar la indemnización en Estados Unidos han fracasado.

El Nemagón fue prohibido en Estados Unidos en 1977 después de descubrirse que causaba esterilidad en varones, pero se exportó al extranjero y se utilizó en Nicaragua y otros lugares hasta bien entrada la década de 1980.

"Creo que es imposible cuantificar el daño", dice Grettel Navas, profesora de la Universidad de Chile especializada en contaminación tóxica y salud pública, quien entrevistó a víctimas en Nicaragua en 2017 y 2018. "Quizás el mayor daño ha sido el cansancio emocional y físico. Más de 30 años de lucha por reconocimiento y rendición de cuentas, siempre con la sensación de que la justicia no llega. Muchos trabajadores murieron en la espera", agrega.

Pesticidas prohibidos que aún se exportan

El nemagón ya no se usa, pero decenas de otros pesticidas tóxicos siguen siendo empleados por agricultores de todo el mundo. Están prohibidos en Europa, pero se exportan sin problemas a Asia, África y Latinoamérica.

Los residuos de estos pesticidas pueden acabar contaminando el aire, la tierra y las aguas, matando animales que no son su objetivo y afectando a la biodiversidad. La exposición prolongada a herbicidas, insecticidas, fungicidas y nematicidas aumenta significativamente el riesgo de infertilidad, abortos espontáneos, problemas respiratorios y neurológicos y distintos tipos de cáncer.

En octubre de 2020, la Comisión Europea se comprometió a predicar con el ejemplo y "garantizar que las sustancias prohibidas en la UE no se produzcan para la exportación". Pero, desde entonces, el comercio de pesticidas prohibidos en la UE se ha expandido.

"Según la política de exportación de la UE, todavía se pueden exportar pesticidas prohibidos a países de América Latina", dice a DW Frances Verkamp, miembro de la ONG Friends of the Earth Europe. "Sinceramente, esto es una forma repugnante de neocolonialismo, porque sugiere que las personas del Sur Global son menos dignas de protección que las europeas".

Uso creciente de plaguicidas

La costarricense Soledad Castro Vargas, investigadora de la Universidad de Zúrich, documentó los efectos de estos pesticidas en su país de origen. La especialista cuenta a DW que las comunidades que antes dependían de herbicidas exportados por la UE, como el bromacil, usado en el cultivo comercial de la piña, y el fungicida clorotalonil, aplicado en pequeñas huertas, siguen encontrando remanentes de ellos en el suelo y el agua potable.

El clorotalonil, que puede contaminar las aguas subterráneas y se ha relacionado con distintos tipos de cáncer, fue prohibido en la UE en 2019, pero en Costa Rica recién cuatro años más tarde. El bromacil, otro posible carcinógeno, ha estado fuera del mercado en la UE desde 2009, pero se utilizó en Costa Rica hasta 2017.

Castro cuenta que las pequeñas comunidades agrícolas que ha visitado no tienen los recursos para monitorear los niveles de contaminación, eliminar residuos de pesticidas ni desarrollar nuevas fuentes de agua libres de contaminantes.

Según un reporte reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial el uso de plaguicidas se ha duplicado desde 1990. Sin embargo, los datos de uso pueden ser mayores debido a que existen pocos informes al respecto.

Más apoyo para una transición sostenible

Para que los agricultores abandonen la "rutina de los pesticidas químicos" necesitan apoyo, dice a DW Angeliki Lysimachou, jefa de ciencia y políticas de Pesticide Action Network Europe. Solo así será posible rediseñar los sistemas de cultivo, mirando más allá de la ganancia a corto plazo.

"Los agricultores que lo han hecho están muy satisfechos con el resultado, pero lo hacen bajo su propio riesgo. A menudo reduce costos y aumenta la rentabilidad, pero están haciendo la transición sin apoyo financiero", critica Lysimachou. "Esto no es algo que todos estén en condiciones de asumir".

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