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Al menos unos 800 aficionados del Bayern Múnich han tomado la determinación de priorizar la salud por sobre la pasión y han devuelto sus entradas para la Supercopa de Europa frente al Sevilla, partido que se jugará el jueves en Budapest, Hungría.

Los hinchas que han decidido quedarse en Alemania han seguido las recomendaciones de las autoridades de Baviera, que ven con preocupación el incremento de casos por coronavirus en la región. Incluso, han hecho obligatorio el uso de mascarillas en el centro de Múnich, en los lugares y calles públicas.

"Un desplazamiento a una zona de riesgo como la capital húngara no es razonable", dijo el jefe del gobierno regional de Baviera, Markus Soder, añadiendo que todos los aficionados serán puestos en cuarentena a su regreso, incluso si solo pasaron 48 horas en Budapest.

"No podemos arriesgarnos con 2.000 o 3.000 personas que sin duda, es comprensible, se abrazarán. Tendríamos entonces una gran ola de infecciones", añadió Söder.

A pesar de las advertencias, al menos 1.300 hinchas del Bayern Múnich asistirán al encuentro frente al equipo español. Los fanáticos del Sevilla, en tanto, compraron solamente 500 entradas. La UEFA había puesto a la venta 3.000 tickets para cada club.

La UEFA quiere que la Supercopa sea una primera prueba para el regreso de público a las competiciones europeas, tras la disputa a puerta cerrada de la inédita Final 8 con la que se cerró la Champions del curso pasado en agosto en Lisboa, pero la situación sanitaria se agrava, no solo en Hungría, también en España y Alemania, países de los clubes participantes

El duelo de la Supercopa de Europa será entre el Bayern de Múnich, campeón de la Champions League, y el Sevilla, ganador de la Liga Europa.

JU (afp, dpa)