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En sesión extraordinaria de la Knéset el domingo, el Parlamento confirmó el cambio por una mínima mayoría: 60 de sus miembros votaron a favor del nuevo gobierno, 59 votaron en contra y un diputado de la nueva coalición se abstuvo.

Tras meses de incertidumbre política, Israel cuenta con un nuevo gobierno de coalición. Naftali Bennett, de 49 años, líder ultraderechista del partido nacional-religioso Yamina, se convirtió en el nuevo primer ministro, poniendo fin al mandato de 12 años de Benjamin Netanyahu.

La coalición está formada por varios partidos de ultraderecha y conservadores dirigidos por antiguos aliados de Netanyahu, partidos de centro-izquierda como Yesh Atid y el Partido Laborista, el izquierdista Meretz, el partido de centro Azul y Blanco (Kachol Lavan) y el partido árabe Lista Árabe Unida (Ra'am), que representa a sectores de ciudadanos palestinos de Israel.

Bastará el desacuerdo en un solo tema, y con un solo partido, para que la alianza entre pronto en crisis. "Simplemente difieren en muchas cuestiones: en política exterior, seguridad, economía, religión y Estado", dice Gideon Rahat, investigador principal del Israel Democracy Institute. "Lo que les une es el 90% de las cosas que los gobiernos hacen de cualquier forma sin diferencias ideológicas: la política del día a día".

El viernes se firmaron y se hicieron públicos los acuerdos finales de la coalición, bajo el liderazgo de Yair Lapid (Yesh Atid), a quien se le encargó formar la coalición. 

"La población israelí tiene derecho a un gobierno que funcione y rinda cuentas y que sitúe el bien del país en lo más alto de su agenda. Para eso se formó este gobierno de unidad", dijo Lapid en una declaración conjunta con Naftali Bennett. Lapid, de 57 años, había ofrecido a Bennett una rotación como primer ministro para que el partido derechista Yamina, de Bennett, entrara en la coalición. Yamina defiende la formación de asentamientos ilegales y se opone a un Estado palestino.

Lapid será ministro de Asuntos Exteriores durante los dos primeros años de gobierno. Bennett cederá entonces el puesto a Lapid en agosto de 2023 por dos años, suponiendo que la coalición dure hasta entonces.

"Bennett y Lapid tendrán que trabajar duro para evitar que su gobierno dé pasos en falso", comentó Nahum Barnea al diario Jedioth Achronoth. "Ayer no lograron convencer al parlamentario número 61 para que les diera su voto. Este gobierno tendrá dificultades para tomar decisiones”, dice.

El gobierno tiene previsto centrarse en cuestiones económicas y sociales: habrá que aprobar el presupuesto, cosa que el último gobierno ya no hizo. Y quieren construir nuevos hospitales y un nuevo aeropuerto. Los acuerdos también prevén la elaboración de una nueva ley que podría limitar el mandato de un primer ministro a ocho años. Eso detendría cualquier plan futuro de Benjamin Netanyahu de querer volver al puesto.

En temas como el Estado y la religión, que también han sido controvertidos internamente, parece más probable que se mantenga el status quo, pero se esperan reformas, como la certificación de alimentos y restaurantes kosher. Algunas de las propuestas ya han provocado críticas de los políticos de los partidos ultraortodoxos, quienes, como aliados de Netanyahu desde hace mucho tiempo, ahora también están en la oposición, por primera vez en años.

Pruebas para la coalición

Naftali Bennett fue claro en relación al conflicto israelí-palestino y con Irán, aunque estos temas no sean necesariamente el centro de los acuerdos de la coalición. 

Afirmó que Israel debe "asegurar sus intereses nacionales" en la llamada Zona C, que constituye aproximadamente el 60% de la Cisjordania ocupada. Y advirtió a Hamás que no rompa el ya frágil alto al fuego. "Si Hamás vuelve a elegir el camino de la violencia contra los israelíes, se topará con un muro de acero", dijo.

La última guerra de 11 días entre Israel y Hamás en Gaza terminó con un alto al fuego indefinido, que pronto podría convertirse en una prueba para el nuevo gobierno si fracasa. Sobre el posible acuerdo nuclear con Irán, que se está renegociando en Viena, Bennett dijo: "Israel no permitirá que Irán se equipe con armas nucleares. Israel no forma parte del acuerdo y mantendrá total libertad de acción”.