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La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, ha comparado a los recolectores de algodón uigures de Xinjiang con los trabajadores de las plantaciones en el sur de Estados Unidos, mientras Pekín acusa al país norteamericano de hipocresía.

Hua compartió una fotografía en blanco y negro de los cultivadores de algodón de Mississippi y la colocó junto a una imagen en color de tres trabajadores uigures sonriendo mientras recogen algodón en Xinjiang.

"#Mississippi en 1908 vs #Xinjiang en 2015", escribió Hua en Twitter. "Una escopeta y varios sabuesos vs sonrisas y cosechas. ¿Trabajo forzado?", añadió, refiriéndose a un agricultor arrendatario blanco situado en el centro del encuadre.

En una sesión informativa diaria, Hua Chunying acusó a Estados Unidos, al Reino Unido, a las naciones aliadas y a parte de los medios de comunicación occidentales de colaborar para subvertir la unidad y el desarrollo de China.

"Durante un largo periodo de tiempo, EE. UU., el Reino Unido y otros se han sentido libres de decir lo que querían sin permitir que otros hicieran lo mismo", dijo Hua. Esos días han pasado y Occidente "tendrá que acostumbrarse gradualmente", dijo Hua.

La brecha aumenta entre China y los países occidentales

Previamente, China había respondido a las acusaciones occidentales de "trabajo forzado" en la región de Xinjiang, de mayoría musulmana, y sancionó a personalidades británicas, mientras varias marcas extranjeras son blanco de represalias en el mercado chino.

Xinjiang (noroeste de China) fue durante mucho tiempo escenario de atentados contra civiles atribuidos a separatistas o islamistas uigures. Desde hace algunos años, Pekín impone en la región una drástica vigilancia policial.

Según estudios de institutos de Estados Unidos y Australia, al menos un millón de uigures están en "campos" y algunos de ellos se ven sometidos a "trabajos forzados", sobre todo en los campos de cultivo de algodón.

China lo desmiente tajantemente, critica unos informes sesgados y "falsas informaciones", y asegura que los "campos" son en realidad "centros de formación profesional" destinados a dar trabajo a la población para alejarla del extremismo.

El lunes, la Unión Europea (UE), el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá impusieron sanciones contra dirigentes pasados o actuales de Xinjiang.

Pekín replicó sancionando a diez personalidades europeas, entre ellas cinco eurodiputados, acusadas de "propagar mentiras" basándose en informes que China considera sesgados.

Empresas de ropa se comprometen a no comprar algodón

Tras la difusión en el pasado de informaciones sobre el "trabajo forzado", varias empresas de ropa como la sueca H&M, la norteamericana Nike, la alemana Adidas o la japonesa Uniqlo se comprometieron a no comprar algodón de Xinjiang.

La región genera cerca de una quinta parte de la producción mundial y suministra a numerosos gigantes del sector textil.

Los comunicados de entonces de esas empresas reaparecieron oportunamente esta semana en la red social china Weibo, desencadenando una polémica.

Los productos H&M dejaron de estar disponibles el miércoles en las principales páginas de venta de ropa en China, aunque por ahora sus tiendas están abiertas.

La polémica creció el jueves con el anuncio de varios actores y cantantes chinos que cortaban cualquier vínculo con Nike, Adidas, Uniqlo, Converse o Calvin Klein, de los que eran embajadores de imagen.

Como muestra clara de la intervención de los poderes políticos en estas críticas, la Liga de la Juventud Comunista, afiliada al Partido Comunista, fue la primera organización que lanzó la polémica en Weibo.

Los uigures, principalmente musulmanes, representan algo menos de la mitad de los 25 millones de habitantes de Xinjiang.

FEW (AFP, AP, Newsweek)