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Hace poco más de un mes el Saprissa recibió una “manita” en su estadio en el clásico nacional (0-5) por parte de Alajuelense y de inmediato en Tibás todo era un caos del que los fanáticos más fiebres ni siquiera tenían esperanza.

Aquella cachetada fue suficiente para marcar el punto de inflexión para los morados que hasta esa fecha registraban una de las peores temporadas de su historia.

Todo comenzó en febrero tras perder la final de la Liga Concacaf ante Alajuelense (2-3) y caer de forma consecutiva en el clásico nacional (3-1) cuatro días después.

Irónicamente aquellas eran las dos primeras derrotas del Saprissa en la temporada y la afición casi que en una sola voz pidió la cabeza de Wálter Centeno al frente del banquillo.

La directiva complació y el “Paté” quedó fuera de la dirección técnica y se nombró a Roy Myers en una función de interino y apenas para completar el torneo.

El cambio parecía apaciguar un poco las aguas moradas, pero no sabían que lo peor estaba por venir.

Un empate y dos victorias parecían recomponer el rumbo de los tibaseños, pero después de ahí el equipo entró en una de sus peores crisis de la historia al hilvanar 11 partidos consecutivos sin poder ganar, incluida una eliminación de Concacaf ante el Philadelphia Union.

Aquella sequía terminó con la cabeza de Roy Myers, quien explicaba tras la “manita” del clásico que lo más responsable era marcharse.

Saprissa estaba en ese momento más cerca de disputar la liguilla por el no descenso que de entrar a semifinales.

Sonrojo y coraje.

Hace mes y un par de días atrás a Saprissa nada le salía bien. Y en prueba esta que, al presentar al sustituto de Myers, el equipo incurría en un error y ni parecía claro quién sería el estratega.

Primero se nombró a Mauricio Wright, unos minutos más tarde se dijo que era Marco Herrera, luego ambos y hasta que unas horas después de la conferencia se volvió a ratificar a Wright como entrenador. En fin, los días eran desastrosos para los morados.

Lo que si hay que resaltar era el positivismo de los futbolistas morados que siempre creyeron en la clasificación.

Esto, sumado, al coraje impregnado por Wright provocó la recuperación en los resultados.

Eso sí, al final solo les alcanzó para meterse en el cuarto lugar lo que los ponía a jugar las semifinales ante Alajuelense, el rival que todos querían evitar.

Pero como en muchos pasajes de su historia, cuando nadie daba un cinco en la serie ante los rojinegros, Saprissa se impuso, sacó sus mejores galas y terminó dejando atrás a los rojinegros de paso acabando con su invicto en el certamen y devolviéndoles algo de aquella humillación que significó el 0-5 en casa justo un mes atrás.

Ya en la final tuvieron que sortear a otro rival de espuela en torneos cortos como lo es el Herediano. Tras una leve ventaja en la ida en el Ricardo Saprissa, los dirigidos por Wright aguantaron y terminaron alzando la copa 36.

Saprissa alcanza un nuevo título tras un año lleno de dudas y un torneo que por momento estuvo al borde del desastre. El título llegó cuando nadie lo esperaba, de ahí que la 36 llegue a saber más para la afición que tiene todo el derecho de celebrarla por todo lo alto, pues muchos los dieron por muertos antes de tiempo. 

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