Por José Fernando Araya 19 de julio de 2026, 16:13 PM

El expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Rodolfo Villalobos, actual integrante del Consejo de la FIFA, analiza el Mundial 2026, habla del dolor por la ausencia de la Selección Nacional y recuerda el camino que lo llevó hasta uno de los organismos más importantes del fútbol mundial.

En conversación con Teletica.com, Villalobos repasó su experiencia durante la Copa del Mundo 2026, el impacto que le dejó la ausencia de Costa Rica, su presencia en los estadios junto a grandes figuras de talla mundial, la evolución del torneo con 48 selecciones y el crecimiento del fútbol a nivel internacional.

-Don Rodolfo, primero que nada, gracias por atendernos. Sabemos que ha estado muy ocupado durante estos días. ¿Cómo ha vivido este Mundial 2026? ¿Ha sido especial para usted en lo personal al vivirlo desde una perspectiva diferente?

Ha tenido dos aristas. Una es la parte futbolística, deportiva y dirigencial, que ha sido una experiencia inolvidable. Definitivamente, marca a cualquier dirigente por todo lo que se vive, por todas las personas con las que se convive, por todo lo que significa formar parte del Consejo de la FIFA y asumir diferentes funciones durante un campeonato mundial.

Ha sido una experiencia muy intensa. El día de la final completaré 42 días muy intensos con actividades, viajes y trabajo constante. Sin duda, es algo inigualable.

Pero también existe otra cara: el enorme vacío que deja no tener a Costa Rica en este Mundial. Lo he dicho en otras oportunidades: cambiaría los 25 partidos que he presenciado por ver tres, cuatro o cinco encuentros de nuestra Selección Nacional.

El no cantar el himno de Costa Rica genera un vacío muy grande. Era algo a lo que ya estábamos acostumbrados. No se dio esta vez, pero estoy muy agradecido con Dios y con todas las personas que me ayudaron a llegar hasta aquí y a vivir un Mundial desde una perspectiva tan especial, tanto en lo personal como en mi carrera dirigencial.

-¿Cuánto duele no ver a la Selección de Costa Rica en un Mundial? Además, ¿qué le han dicho dirigentes y personas del fútbol internacional sobre la ausencia del país?

Duele muchísimo. Estoy vinculado al fútbol desde 2006 y viví el enorme dolor de quedar fuera del Mundial de Sudáfrica 2010 en el repechaje. Después llegaron las clasificaciones consecutivas a Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, por lo que esta ausencia golpea aún más.

Muchos costarricenses soñaban y habían preparado este Mundial por su cercanía. Si uno compara con Francia, Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica, Brasil, Rusia o Catar, este era un torneo mucho más accesible para viajar. Fue un golpe muy fuerte para todo el fútbol costarricense, no solo para mí, sino para todos.

Además, desde noviembre, una de las preguntas más frecuentes en las reuniones y actividades de la FIFA ha sido: "¿Qué pasó con Costa Rica?"

La gente de afuera estaba acostumbrada a vernos en los Mundiales. Muchos dirigentes, exjugadores y leyendas del fútbol se sorprendieron de que Costa Rica no estuviera presente en esta Copa del Mundo.

-En el plano personal, usted también enfrentó una de las batallas más difíciles de su vida: el cáncer de próstata. Hoy se le ve compartiendo con figuras como Ronaldo y Ronaldinho. ¿Cómo asimila todo lo vivido durante estas semanas?

Ha sido una verdadera montaña rusa de emociones. Estoy profundamente agradecido porque esta experiencia es única. Cuando uno llega aquí, recuerda todo el camino recorrido.

A mí me extraña cuando la gente cree o piensa que fue fácil, pero detrás hay 27 años de carrera dirigencial.

Comencé en 1999 como vocal cinco del Santos de Guápiles. Mi carrera se fue desarrollando de forma natural. Primero fui directivo, luego presidente del club, tesorero de la Fedefútbol, presidente de la Federación, vicepresidente de Concacaf y finalmente miembro del Consejo de la FIFA. Nadie me ha regalado nada, ha sido duro y producto del trabajo, así que cuando uno está ahí valora mucho ese camino.

Entre los momentos más difíciles estuvo el diagnóstico de cáncer de próstata en 2021. Me sometí a una cirugía y, posteriormente, en 2023, en medio de la revuelta de las posibles elecciones de la federación, sufrí una recaída que obligó a recibir 25 sesiones de radioterapia. Gracias a Dios todo salió bien y hoy llevo tres años de estar en controles médicos.

Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA
Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA

Lo más bonito que me ha dejado este Mundial no es estar rodeado de figuras históricas del fútbol, porque eso ha sido parte del trabajo desarrollado durante los últimos años.

Un amigo me preguntaba qué era lo más lindo de todo esto. Pero para mí lo más importante no es lo que me ha pasado a mí, pues llevo hasta cuatro años de compartir y hasta jugar con ellos.

Imagínese que un día me tocó jugar un partido de leyendas y me tocó entrar de cambio en lugar de Figo y el que hizo el cambio era Arsène Wenger y el compañero de al lado era Kaká; eso nunca lo imaginé.

Pero esto no es lo más importante, sino más bien ha sido poder invitar a familiares, amigos y personas que estuvieron conmigo en momentos difíciles para que vivieran esta experiencia desde adentro.

Ha sido mi forma de decirles gracias por todo el apoyo recibido durante estos 27 años. Esa felicidad es lo que más ha llenado mi corazón.

-¿Siente que esta participación en el Consejo de la FIFA fortalece su nombre a nivel internacional?

Uno debe sentirse bien o mal consigo mismo, no dependiendo del criterio de los demás.

Los que no me conocen, algunos opinarán bien y otros mal, pero lo más importante es que este proceso mundialista me permitió fortalecer relaciones con quienes ya me conocían y mostrar quién soy realmente a muchas otras personas.

Los cargos son temporales; uno está en el puesto y luego lo deja. Lo que permanece es la persona y este proceso me ha servido para demostrar quién soy.

Repito, lo más lindo que me ha permitido y me ha dejado el Mundial es que me ha permitido decir gracias a mucha gente cercana, a muchos amigos, y me ha permitido también tenderle la mano a muchos costarricenses que han necesitado, de una u otra forma, de mi ayuda aquí en este torneo, en este campeonato mundial.

-Desde el punto de vista organizativo, ¿cómo califica este Mundial de 48 selecciones?

Al principio existían muchas dudas sobre ampliar el torneo a 48 equipos, y eran cuestionamientos razonables. Sin embargo, una vez superada la fase de grupos, esas dudas desaparecen.

El objetivo del presidente Gianni Infantino era darle oportunidad a más países de vivir esta fiesta, crecer y competir.

Yo creo que el nivel competitivo del tema de los 48 ya no es un tema que está en discusión; es un tema que quedó fortalecido con la competencia deportiva, sobre todo la primera fase, y ni qué decir de ahí en adelante. Ha sido un torneo muy bueno y altamente competitivo.

Hoy vemos selecciones que antes prácticamente no conocíamos y que ahora quieren seguir participando en los próximos Mundiales, como el caso de Cabo Verde, que yo creo que nadie conocía.

Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA
Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA

En el aspecto económico también ha sido un éxito rotundo; los estadios prácticamente se llenaron durante todo el campeonato.

Por ejemplo, yo estuve representando al presidente en el partido de Cabo Verde-Arabia y había más de 50.000 personas en ese encuentro. Se vivió intensamente como una fiesta mundialista. Siempre hay detalles por revisar, aspectos por mejorar y cosas por analizar, pero la calificación del Mundial, sin duda, es muy alta; incluso diría, a mi criterio, más alta de lo que esperaba.

-También ha habido críticas hacia la FIFA, como las pausas de hidratación, el tiempo efectivo de juego o que ahora se le da más importancia al aspecto económico que al propio fútbol. ¿Cómo manejan esas observaciones?

Es parte de cualquier organización. Siempre habrá personas a favor y otras en contra de las decisiones.

En lo personal, las pausas de hidratación no me desagradan. Algunos consideran que rompen el ritmo del partido, mientras otros creen que ayudan a equilibrar las condiciones físicas.

También han servido para que los entrenadores puedan reorganizar tácticamente a sus equipos.

En cuanto a las nuevas medidas sobre los saques de banda, el control del tiempo por parte de los porteros y los tiempos de reposición, considero que han sido cambios muy positivos.

Los tiempos de reposición me parecen bastante justos y correctos. Las críticas se analizan; algunas están bien fundamentadas y otras dependen de la perspectiva con la que se observen. En general, todo entra en análisis.

Todas las críticas son analizadas. Al terminar el Mundial habrá una evaluación profunda para determinar qué funcionó y qué aspectos pueden mejorarse de cara al futuro.

-Viendo el nivel mostrado por este Mundial, ¿cree que Costa Rica estaba preparada para competir?

Nosotros teníamos la obligación de estar aquí. Ya la forma en que nos podíamos preparar, enfrentar el Mundial, los fogueos, los campamentos y toda la serie de decisiones que venían a partir de una clasificación influían mucho en el rendimiento que se pudiera tener. Pero teníamos la obligación de estar. Y creo que no existe duda de eso en ningún costarricense, en ningún miembro de la Federación ni en ningún jugador.

Nosotros teníamos la obligación de estar aquí, de crecer y de darle a estos muchachos un Mundial importante en sus carreras. Ahora hay que prepararse todavía más, porque selecciones como Curazao y Haití ya conocieron esta fiesta y van a querer seguir estando aquí. Estados Unidos, México y Canadá están en un nivel indiscutiblemente bueno.

Vendrán otras selecciones que vienen haciendo su proceso y también querrán clasificar. La competencia para el 2030 será muy fuerte y tenemos que prepararnos de la mejor manera.

-En Costa Rica existe preocupación por la situación administrativa del fútbol nacional. ¿Cómo analiza lo que ocurre actualmente en la Fedefútbol y cree que esto podría traer consecuencias desde la FIFA?

Sería irresponsable de mi parte emitir un criterio. Estuve 17 años dentro de la Federación y muchas veces había personas que, desde afuera, opinaban sin conocer realmente lo que sucedía. Siempre asumí la responsabilidad de mis decisiones, di la cara y expliqué cada una de ellas.

Pero no me corresponde a mí juzgar lo que está pasando ahora en la Federación. No estoy adentro, no sé cómo es el manejo, quién toma las decisiones ni quién asesora. Emitir un criterio desde afuera no sería correcto.

Me voy a mantener al margen de esa situación. Ellos son quienes deben salir a explicar, como en su momento nos lo pedían a nosotros, todo lo que ocurre a nivel deportivo, financiero, de ligas y de clubes. Quienes hoy son responsables deben dar las explicaciones.

Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA
Rodolfo Villalobos, miembro del Consejo Superior de FIFA

-¿Le gustaría regresar algún día a la presidencia de la Fedefútbol?

Quiero ser sincero: hay gente que se me ha acercado, pero ese no es un tema que tenga sobre la mesa.

Aprendí a ser cauteloso. No voy a decir que no porque, si el día de mañana sucede, me lo van a recordar. Y si digo que sí, también estaría faltando a la verdad, porque quizás cuando llegue el momento no quiera hacerlo.

Todo tiene su tiempo. Dependiendo de muchas condiciones, llegará el momento de decidir si quiero o no volver a la Federación.

Hoy lo más importante no es quién estará en setiembre de 2027 sentado en esa silla. Nos estamos concentrando más en quién llegará que en los verdaderos problemas del fútbol costarricense. El llamado es a enfocarnos en lo importante y dejar la parte política para después.

-¿Qué considera que es lo más urgente para recuperar el crecimiento del fútbol costarricense?

Todo está conectado. Hoy tenemos regiones como el Atlántico y Guanacaste, dos zonas históricamente productoras de talento, donde prácticamente no existe captación de jugadores.

Hay que retomar las selecciones regionales, fortalecer las ligas, trabajar mejor con las divisiones menores, con la Selección Olímpica y con la Selección Mayor.

También es indispensable contar con recursos económicos suficientes para sostener todos esos programas.

Durante mis 17 años en la Federación aprendí que ninguna de esas áreas funciona de manera aislada. Si todas trabajan en armonía, los resultados terminan llegando.

-Usted forma parte del Consejo de la FIFA hasta 2027. ¿Se imagina aspirando a un cargo todavía más importante dentro del organismo?

Hoy estoy disfrutando de lo que tengo, sin pensar en lo que viene. Llegará el momento de hablar con las personas indicadas sobre esos temas.

Hoy disfruto muchísimo lo que vivo porque me ha costado muchísimo. Quienes me conocen saben que llegar aquí no fue un camino fácil. Veremos qué pasa.

Cuando uno piensa demasiado en el futuro, deja de vivir el presente. Hoy quiero disfrutar esta alegría de estar aquí con mis seres queridos y ver qué sucederá más adelante.

-En estos días trascendió que Eduardo Lee busca que se elimine su condena relacionada con el FIFA Gate. ¿Cuál es su posición?

Creo que Eduardo está en su derecho de ejercer los movimientos que considere pertinentes.

No conozco el fondo de la situación legal, penal y civil. Por eso me resulta muy difícil emitir un criterio. Primero, porque no soy abogado y, segundo, porque no conozco el caso.

Le corresponde a él o a sus abogados explicar a la opinión pública cuál es el proceso que está viviendo con la justicia de los Estados Unidos.

-También se ha hablado de ampliar nuevamente la cantidad de selecciones participantes en el Mundial. ¿Está de acuerdo con subirlo hasta 64 equipos?

Ese tema no forma parte de la agenda del Consejo en este momento. La próxima reunión será en octubre, en Suiza, y veremos si surge alguna discusión.

Tengo una opinión personal, pero considero correcto expresarla primero dentro de los órganos de la FIFA antes de hacerlo públicamente.

-¿Cuál considera que es la principal enseñanza que deja este Mundial 2026 para la FIFA y para el negocio del fútbol?

Lo más importante no es únicamente que el negocio haya crecido; lo verdaderamente trascendental es que los recursos económicos están regresando al fútbol.

En 2016, cada federación recibía alrededor de 250.000 dólares cada cuatro años. Hoy esa cifra ronda los 9,6 millones de dólares por ciclo. Ese dinero vuelve para desarrollar el fútbol.

Mientras el crecimiento económico esté acompañado por inversión deportiva, el fútbol seguirá siendo el deporte más importante del planeta.

Este Mundial también permitió que selecciones como Cabo Verde, Haití y Curazao se dieran a conocer y continúen creciendo.

Lo mismo ocurrió con Costa Rica después del Mundial de Brasil 2014, cuando el planeta entero comenzó a reconocer mucho más a nuestro país. Ese es el verdadero impacto que puede tener una Copa del Mundo.

-Finalmente, ¿qué enseñanza debe dejar este Mundial para Costa Rica?

El principal aprendizaje debe ser el dolor que todos sentimos por no estar aquí.

Hay algunos a los que parece que no les duele o que no saben lo que significa. Pero yo sí entiendo el impacto que tiene para la afición, los medios de comunicación, la economía y el estado de ánimo del país clasificar a un Mundial.

Estábamos muy acostumbrados a ser mundialistas y no estar en esta fiesta golpea a todos los que amamos el fútbol. Esto tiene que ser un aprendizaje de que no puede volver a pasar, porque si vuelve a suceder, será muy difícil recuperarnos. Las selecciones del área seguirán creciendo, tendrán más recursos y nosotros no podemos quedarnos estancados.

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