Por Allan Andino 10 de agosto de 2026, 15:20 PM

El expresentador de televisión, Luis Lauretto, decidió hablar públicamente sobre uno de los procesos más difíciles de su vida: su recuperación del alcoholismo (ver video adjunto).

El presentador asegura que lleva entre seis y siete meses sin consumir alcohol ni fumar y que, por primera vez en mucho tiempo, tampoco siente deseos de hacerlo, incluso cuando atraviesa momentos de desasosiego emocional.

“Hay algo que quiero que la gente sepa: si ustedes empiezan a notar que tienen problemas con el alcoholismo, busquen ayuda, porque sí la hay”, afirmó.

Según contó, uno de los mensajes que recibió durante su proceso en Alcohólicos Anónimos (AA) fue que para cambiar su vida debía modificar una sola cosa: sus hábitos y su relación con el alcohol.

“Como me dijeron a mí en AA: solamente tienes que cambiar una cosa, Luis, y es todo”, relató.

La recuperación también implicó revisar su entorno y tomar distancia de situaciones y personas que no contribuían a su bienestar. Para Lauretto, después de alejarse del consumo y de ciertos conflictos, comenzó a notar cambios importantes en su vida.

“Me ha ayudado mucho que muchas personas desaparecieron”, explicó.

El presentador reconoció que podría utilizar este espacio para hablar de situaciones dolorosas que ha vivido y de personas que, según sus palabras, le hicieron daño. Sin embargo, decidió no hacerlo.

“Como la ropa sucia se lava dentro de casa, al menos eso me enseñó mi papá con todos sus errores y mi madre también. La vida se va a encargar de ellos”, expresó.

El apoyo que no esperaba

Durante su recuperación, Lauretto también encontró respaldo en personas que, según reconoce, fueron fundamentales para mantenerse firme.

Mencionó, entre otros, a su amiga Hanzell Carballo, quien, a pesar de vivir fuera de San José, llegó a visitarlo; también habló de Jair Cruz, recordó a Natalia Rodríguez, compañera de trabajo, quien fue una de las primeras personas en acercarse durante este proceso.

Uno de los momentos que más lo conmovió ocurrió cuando recibió la visita de sus hermanas paternas.

Lauretto reconoció que durante años mantuvo una relación distante con ese núcleo familiar y que incluso tuvo constantes diferencias con su padre. Por eso, ver a una de sus hermanas llegar a la clínica donde se encontraba internado tuvo un significado especial.

“Realmente fue algo conmovedor ver lo que están haciendo mis hermanas ahora. Ese núcleo paterno que yo relegué, cómo se han involucrado en mi recuperación”, contó.

“Ahora sé que soy un enfermo alcohólico”

Otro de los aprendizajes que Lauretto considera fundamentales ha sido comprender que durante mucho tiempo no reconoció que estaba desarrollando una dependencia del alcohol.

“Yo no sabía que yo era alcohólico. Yo no sabía que estaba desarrollando el alcoholismo de esa manera”, explicó.

El proceso de rehabilitación también ha incluido atención profesional. Según contó, sus familiares paternos han asumido el costo de los psicólogos que lo acompañan en esta etapa. Ese proceso le permitió cambiar la manera en que entiende su situación.

“Gracias a los psicólogos que pagan mis familiares paternos, me di cuenta de que, ok, no soy culpable, pero ahora sé que soy un enfermo alcohólico. Entonces ahora soy responsable”, afirmó.

“Ahora soy responsable de tener un nivel específico con mis emociones, evitar personas, evitar lugares”, añadió.

Hoy, su principal mensaje es que quienes reconozcan señales de alcoholismo no deben enfrentar la situación en soledad. “Busquen ayuda, porque sí la hay”, insistió.

Después de atravesar una etapa que, según sus propias palabras, pudo haber terminado de una manera muy distinta, Lauretto considera que su recuperación es una oportunidad para dar esperanza a quienes todavía luchan contra esta enfermedad.

“Si ustedes creen en los milagros, aquí tienen uno”, concluyó.

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