La amenaza que ha provocado el coronavirus en el mundo desde diciembre del año pasado, cuando apareció en China, también ha desatado teorías conspirativas y religiosas, que asustan a muchos en tiempos donde todo es mediático, digital e informativo. 

Dicen que el virus es un arma biológica extranjera, muchos gobiernos usan esas teorías para ocultar sus fracasos, tener beneficios políticos, viles estafadores y, en Estados Unidos, un presidente hasta ha promovido curas no probadas.

Según el New York Times, este creciente ecosistema de desinformación y desconfianza pública ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a advertir sobre una “infodemia”.

Por ejemplo, publicaciones de Instagram sugerían que el coronavirus fue planeado por Bill Gates para beneficio de las farmacéuticas.

En América Latina, han proliferado rumores de que el virus fue creado para propagar el VIH. En Irán, dicen que la enfermedad es un complot occidental.

Otros, en YouTube, afirman que toda la pandemia es una ficción orquestada para controlar a la población.

Algunos aseguran que la enfermedad es real pero que no la causa un virus, sino las redes celulares 5G.

Un funcionario chino afirmó que miembros del ejército estadounidense habían llevado el virus a China, una acusación que ese país permitió que se propagara en sus redes sociales tan estrictamente controladas.

En Venezuela, el presidente Nicolás Maduro sugirió que el virus era un arma biológica estadounidense contra China y en Costa Rica el papá de doña Yaya tiene sus argumentos.

También están las teorías religiosas: el Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia, es un libro de carácter profético, donde se encuentran una serie de revelaciones que describen eventos y acontecimientos que, en un sentido cristiano, hablan del fin del mundo. 

En las redes sociales se comenta de la llegada del anticristo, surgen las plagas y las enfermedades, en este caso el nuevo coronavirus, así como la guerra, la hambruna y la muerte.

No importa en lo que crea, solo cuídese, tome medidas y pídale salud a Dios.