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Completamente recargada y con una energía envidiable: así encontramos a Jill Paer, quien el año pasado sufrió una quebradura en su pie, pero por dicha está de regreso.

Durante su recuperación también estuvo acompañada de un nuevo integrante de la familia: una perra pastor alemán, que dice que le anda buscando esposo porque quiere más perritos.

No hay duda de que Jill sigue teniendo ese ángel y, aunque los pronósticos no eran los más alentadores, la ha motivado que se siente bien y puede moverse y bailar.

Todavía le quedan algunas citas y como promesa al doctor que lleva su caso, le prometió bailar con él apenas termine con toda la recuperación.