El criollo limonense pierde hablantes entre las nuevas generaciones
Aunque todavía cuenta con unos 60 mil hablantes, especialistas advierten que la transmisión de esta lengua entre padres, hijos y nietos se está debilitando.
Limón es una provincia reconocida por su riqueza cultural, sus tradiciones y su gastronomía. Sin embargo, una de sus expresiones culturales enfrenta un importante riesgo: el criollo limonense, una lengua que cada vez se escucha menos entre las nuevas generaciones.
Esta lengua llegó al Caribe costarricense principalmente con migrantes afroantillanos provenientes de Jamaica y otras islas del Caribe, vinculados inicialmente con la construcción del ferrocarril y posteriormente con el trabajo en las plantaciones bananeras.
Durante décadas, el criollo se transmitió de generación en generación y era utilizado en los hogares, entre familiares y amigos, así como en iglesias y actividades comunitarias. Actualmente, esa transmisión se ha debilitado (ver video adjunto).
“Tenemos un total aproximado de 60.000 hablantes. De esos 60.000, calculamos que unos 55.000 están en Limón”, explicó un especialista consultado para este reportaje.
El territorio histórico de esta lengua continúa siendo la provincia de Limón, principalmente los cantones Central, Siquirres y Talamanca. Comunidades como Limón centro, Cahuita y Puerto Viejo conservan algunos de los principales espacios donde todavía se utiliza.
El criollo limonense es considerado una lengua minorizada y, fuera de la provincia, su presencia se debilita todavía más. Incluso entre parte de la población afrodescendiente que vive en el Valle Central, su uso es cada vez menos frecuente.
¿Por qué se está perdiendo?
Entre las principales causas señaladas están la estigmatización histórica de la lengua, la preferencia por el español y el inglés estándar, la migración y, especialmente, la pérdida de transmisión entre generaciones.
Durante años, el criollo fue considerado por algunas personas como una forma de “inglés mal hablado” o de menor prestigio. Esa percepción llevó a algunos padres y abuelos a incentivar a sus hijos a aprender español e inglés estándar, idiomas considerados más útiles para estudiar y conseguir empleo.
Sin embargo, los especialistas señalan que responsabilizar únicamente a las familias sería una simplificación del problema.
"La lengua no se pierde por culpa de los padres. Esto es importante, no por culpa de las madres, sino por un sistema que no le da motivo suficiente a esa familia para transmitir la lengua a sus hijos", explicó el especialista.
El principal desafío es generacional. El criollo limonense todavía está vivo, pero su uso se concentra principalmente entre personas adultas y adultas mayores.
“Es más fácil hablar español que ir acomodándome, explicándole todo esto que tenemos que corregir todos los que estamos ahora para volver a salvar ese lenguaje, que es muy importante para nuestra cultura”, señaló.
Esfuerzos para recuperar la lengua
Pese a las dificultades, también existen iniciativas para preservar y recuperar el criollo limonense.
A partir de consultas y talleres se elaboró el primer alfabeto de esta lengua, un esfuerzo que, según los participantes, ha tenido resultados positivos.
También se logró traducir El Principito al criollo limonense, con el objetivo de generar materiales que contribuyan a preservar y visibilizar esta herencia lingüística.
Los especialistas consideran que se necesita una acción conjunta para evitar que la lengua continúe perdiendo hablantes, incluyendo esfuerzos desde los ámbitos educativo, cultural y político.
“Necesitamos que el criollo limonense sea reconocido como lengua en el artículo 76”, afirmó el especialista.
La preocupación va más allá de la pérdida de palabras. Cuando una lengua deja de transmitirse, también desaparece parte de la forma en que una comunidad cuenta su historia, nombra el mundo y mantiene vivo su legado cultural. Por eso, quienes trabajan en su preservación consideran que las acciones para mantener vivo el criollo limonense deben comenzar cuanto antes.

