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La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital San Juan de Dios era el lugar donde el doctor Jaime Solís pasaba gran parte de su tiempo. Fue en ese mismo lugar donde luchó por su vida, tras contagiarse de COVID-19 y sufrir síntomas que ameritaron, incluso, intubarlo. 

“Es algo que no esperaba. Incluso cuando a él lo intubaron, uno esperaba que saliera”, contó su esposa, la neumóloga Wing Ching Chan Cheng. 

En el tercer año de medicina se hicieron novios y tras cinco años de relación decidieron casarse y formar una familia. Más tarde llegaron Mónica y Christian, quienes ahora tienen 28 y 24 años, ambos estudiantes de Medicina. 

La enfermedad y el deterioro que sufrió el doctor Solís fue un proceso todavía más duro para una familia que entendía perfectamente lo que estaba ocurriendo con su esposo y papá. El único factor de riesgo que tenía era hipertensión.

“Lógicamente lo entendemos, pero una cosa es la razón y otra cosa es la emoción. Uno juzga cómo hay personas de 90-100 años que sobreviven, con todos los factores de riesgo, y gente como él o más joven ha fallecido. Uno no encuentra la explicación”, manifestó la doctora Chan con voz entrecortada.

“El ambiente de la unidad (UCI) era totalmente desgarrador. La gente está acostumbrada a ver el proceso y saber lo que va a pasar: ellos saben qué pasa cuando empieza a bajar la presión, cuando ya no puede llenar de oxígeno el organismo… Todo el mundo sabía, en las últimas horas, qué era lo que iba a pasar. El ambiente era totalmente sombrío, silencioso, la gente callada”, relató la doctora Lineth Piedra, también intensivista del San Juan de Dios y amiga cercana del médico.

El doctor Jaime Solís murió el jueves 22 de octubre de 2020 a sus 54 años.

“Nosotros no nos despedimos porque uno no habla, cuando lo van a intubar, de que ya no lo voy a ver más. Entonces creo que lo que más duele en este caso, y en la pandemia, es que la gente no se puede despedir, eso es lo que más duele. No hubo últimas palabras”, confesó su esposa. 

“Cuando yo lo llevaba en el carro (para el hospital) lo toqué, me dijo ‘no me toque, la puedo contagiar’. Ese fue el último contacto físico”, agregó. 


“Jaime fallece un jueves y el viernes a las 7 a. m. hay que estar completamente igual, trabajando, con el corazón en la mano porque no hay otra forma de que uno pueda describir lo que se sintió, lo que se vivió, realmente es una de las experiencias personales más difíciles que he tenido”, confesó la doctora Piedra. 

Vivir el día a día: la enseñanza del doctor Solís

El doctor Jaime Solís tenía 31 años de servicio en la Caja Costarricense de Seguro Social, “él amaba la CCSS, nunca trabajó privado”, contó su esposa.

“Lo más que tengo para él y creo que todos tenemos, es respeto y admiración, porque hasta el último momento siempre fue muy devoto a su profesión y lo que él quería era salir y seguir trabajando. Eso nos ha motivado mucho a seguir adelante, esto no puede ser en vano”, compartió José Acuña, enfermero de la UCI. 


La doctora Chen lo describe como un hombre jovial y con buen sentido del humor, le encantaba viajar y escribir poemas. 

Poema que escribió el doctor Solís, compartido por su esposa: 

“Nos gustaba mucho viajar. Un mensaje que yo quiero transmitir es vivir día a día, uno se lleva lo comido y lo viajado. Que la gente viva al máximo el día a día, no esperar que los hijos crezcan para viajar, realizarse”, agregó Chen.

El doctor Jaime Solís es uno de los 19 funcionarios de la Caja Costarricense de Seguro Social que fallecieron tras contagiarse de COVID-19 en el ejercicio de sus labores.