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Durante este lunes, el equipo de gestión de crisis de la ciudad de Múnich tomó la decisión de endurecer sus medidas para reducir el número de contagios por coronavirus. 

En las últimas semanas, la capital bávara ha sufrido un gran incremento de personas infectadas y debido a esto han determinado imponer el uso de mascarillas en el centro de la ciudad, particularmente en el casco antiguo.

La medida, que entrará en vigor el jueves, tendrá una duración de una semana y se aplicará en los lugares públicos abiertos como Marienplatz, Viktualienmarkt y Sendlinger Strasse, zonas del centro de la ciudad en las que suele haber mucha gente concentrada.

Además, solo podrán reunirse un máximo de cinco personas, dos núcleos familiares u otras formas de convivencia de máximo dos hogares, y familiares directos, ya sea en el ámbito privado, en un restaurante o en el espacio público, según informó el alcalde de la ciudad, Dieter Reiter (SPD).

"Quiero urgentemente y lo antes posible dejar de ser el mayor 'hotspot' de Alemania en cuanto a número de contagios", dijo en una comparecencia ante la prensa, en la que precisó que el nivel de incidencia en Múnich es actualmente de 55,9 nuevos contagios por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días.

Por su parte, el jefe del Gobierno bávaro, Markus Söder, ya había anunciado la intención de reducir el número de eventos privados, incrementar el uso de la mascarilla y restricciones en el consumo de alcohol en lugares públicos para contener el número creciente de contagios en Múnich.

Según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología actualizado esta medianoche, el total de casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia ascendía en Múnich 10.673 -76 en las últimas 24 horas- de los 272.337 en toda Alemania, y el número de muertes, a 223, de las 9.386 en todo el país.