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El sistema de salud costarricense podría, finalmente, evitar la saturación de camas y hospitales si la tendencia actual de contagios de COVID-19 se mantiene.

El último informe del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica, presentado este jueves, estima que el país estaría alcanzando su pico de contagios en la primera semana de octubre próximo.

Eso significa que la cantidad de personas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se mantendría alrededor de 300, lejos del límite máximo de 359 que tanto preocupa a las autoridades médicas.

“Si alcanzamos el pico máximo el 1° de octubre, como estamos previendo, el pico máximo de hospitalizaciones llegaría a mediados de mes con unas 800, mientras que en camas UCI podría ser una semana después y quedarse en 300 camas, es decir, por debajo del límite máximo”, explicó el demógrafo Luis Rosero Bixby, encargado además de ese rastreo dentro de la CCP.

Hoy, la tasa de reproducción del virus (tasa R) está en 1,05 con tendencia a la baja, si llega a 1 se alcanzaría el anhelado pico.

“De mantenerse esta tendencia, el número de casos bajará ligeramente a 1.100 diarios dentro de un mes, con menos de 800 hospitalizados, 300 en UCI. De acentuarse la tendencia descendente en la tasa R, el número diario de casos podría bajar a 700 diarios en un mes. Parece que el país ha llegado al pico de curva epidémica”, cita el informe a manera de resumen.

El análisis presenta tres escenarios posibles: uno optimista, uno pesimista y el neutro, que es además el más probable según los números actuales.

El primero es que la tasa R caiga de manera acelerada hasta 0,7 en cuatro semanas, con 600 casos diarios para el 16 de octubre.

El peor escenario es que la tasa alcance el 1,2, en cuyo caso para esa misma fecha los casos diarios alcanzarían los 2.200 y la saturación de los sistemas de salud sería inevitable.

Finalmente el escenario actual, que es además el neutro, supondría no superar los 1.400 casos al 16 de octubre y una baja paulatina pero constante de positivos hasta alcanzar, a finales de año o inicios del próximo, un número de contagios cercano a los 200 diarios, que sería sostenible para nuestra realidad.

Riesgos

El informe del CCP deja claro que cumplir con esa meta dependerá, especialmente, del cuidado que la población tenga y el acatamiento de las medidas preventivas, especialmente el uso de mascarillas.

Esto último, además, podría evitar o en el peor de los casos retrasar el inicio de una eventual segunda ola.

“Si se sigue respetando el uso de mascarillas en espacios públicos y cerrados, podría contribuir a que la segunda ola no empiece rápido o pase tiempo hasta estabilizarnos”, señaló el director del CCP, Gilbert Brenes.

Según Brenes, el ejemplo de países europeos y la incertidumbre que hoy reina en Estados Unidos sobre un potencial nuevo embate del coronavirus hace difícil pensar que el país no se enfrentará a una segunda ola.

“Nosotros tratamos de comparar, si usted ve ya en Europa se habla de una segunda ola, en Estados Unidos se está en esa incertidumbre, entonces es altamente factible que ocurra aquí si no llegan las vacunas pronto o no empiezan a funcionar todos los tratamientos en que están trabajando”, añadió.

En ese punto, el experto asegura que también está la amenaza de la época, pues a partir de octubre y hasta enero el país siempre reporta un aumento en la mortalidad y contagio de influenza y otras enfermedades respiratorias que podrían amenazar el control del COVID-19.

“La posibilidad de esa segunda ola para mí es totalmente evitable, pero será importantísimo aumentar el rastreo y testeo, si nos colocamos por debajo de 200 casos y logramos mantener el virus controlado, como lo estábamos haciendo antes, es posible evitar esa segunda ola.

“La clave es que baje la cantidad de casos, si logramos eso es perfectamente posible hacer 6 mil pruebas diarias y recuperar el rastro del virus sin necesidad de volver al martillo”, dijo Rosero.