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La aventura rosa, el color mítico del Giro, comienza el viernes en Hungría, antes de enlazar con Italia, y de concluir en Verona después de un largo y montañoso viaje de más de tres semanas en el que el ecuatoriano Richard Carapaz quiere volver a coronarse.

Muy cerca del Danubio, el río que atraviesa Budapest, el pelotón formado por 176 corredores fue presentado en la 'Plaza de los Héroes' de la capital magiar.

¿Quién será el primero de entre ellos el 29 de mayo en las arenas de Verona, al término de los 3.445 kilómetros de un recorrido que proseguirá el lunes sobre suelo italiano, en Sicilia, desde donde remontará la península?

Los nuevos capos de las grandes vueltas, los eslovenos Tadej Pogacar y Primoz Roglic, no acudirán a la cita por la 'maglia rosa', lo que aumenta las opciones de Carapaz, ganador del Giro en 2019 y campeón olímpico dos años más tarde.

Pero el ecuatoriano deberá vérselas con el portugués Joao Almeida, líder en el equipo de Pogacar, con el británico Simon Yates, el español Mikel Landa, que tratará de dejar atrás la mala suerte que le ha acompañado en esa carrera, con el francés Romain Bardet, flamante ganador del Tour de los Alpes. Y otros como Dumoulin, el colombiano Miguel Ángel López, Hindley, Kelderman, Carthy...

Todos ellos componen un abanico para esta 105 edición del Giro que hace difícil vaticinar un ganador hasta la última contrarreloj.

Imprevisible.

El año pasado, para sorpresa general, el italiano Damiano Caruso puso en apuros al colombiano Egan Bernal en la tercera semana. 

Caruso se ha centrado en esta ocasión en el Tour de Francia (al igual que Filippo Ganna) y el ciclismo italiano, privado de sus grandes nombres del presente, se pone en manos del escalador Giulio Ciccone y del veterano Vincenzo Nibali (37 años), en el que podría ser su adiós a la carrera en la que ha dejado su huella (dos victorias con seis podios desde 2010).

Nibali, que comparte equipo con el escalador 'cafetero' Miguel Ángel López, conoce el Giro como la palma de su mano, desde su climatología a veces de un extremo a otro, su recorrido plagado de trampas, su público entusiasta y buen conocedor...

Porque el Giro de Italia conserva la esencia de ser una carrera impredecible e imprevisible.

El pelotón vela armas para una salida inédita (la 14ª de la historia del Giro fuera de Italia), que estaba prevista en un primer momento para 2020 y que fue aplazada a causa de la pandemia. 

El neerlandés Mathieu van der Poel se postula para brillar en suelo húngaro y eclipsar a velocistas como Ewan, Cavendish, Démare, Gaviria, Bauhaus, Nizzolo, antes de que los corredores que aspiran a la general tomen posiciones en la contrarreloj de la segunda etapa.

Coto privado del Ineos.

"Es una carrera que adoro, quizá mi carrera preferida", afirma Carapaz. Su equipo Ineos apuesta fuerte por el Giro desde 2018, con tres victorias en cuatro ediciones y el fichaje del ganador ajeno al equipo (Carapaz en 2019).

Carapaz estará bien acompañado con el recién nacionalizado francés Pavel Sivakov y el australiano Richie Porte, uno de los veteranos del pelotón (37 años).

Este Giro de Italia juntará a varias generaciones de ciclistas, desde el español Alejandro Valverde (42 años) a la revelación eritrea Biniam Girmay (22 años), pasando por el explosivo esprínter británico Mark Cavendish (pronto 37 años) a la promesa neerlandesa Thymen Arensman (22 años).

Dos etapas contrarreloj, con un total de apenas 26,6 kilómetros, montañas de leyenda (Blockhaus, Mortirolo, Pordoi, Fedaia), y finales para llegadores decidirán el nombre del ganador final.


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