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El ciclismo costarricense pasa por un gran momento en la actualidad, con representantes en distintas modalidades de la disciplina que compiten en las grandes lides.

Con Andrey Amador como estandarte, la bandera tica ondea desde hace mucho tiempo en las tres grandes vueltas (Tour, Giro y Vuelta a España), pruebas en las que el nacional ya acumula 17 participaciones.

Su fichaje por el equipo Ineos Grenadiers luego de once años en Movistar Team, confirma que a sus 33 años sigue siendo considerado como uno de los mejores gregarios del pelotón internacional.

Con sangre fresca como la de Kevin Rivera para el ciclismo de ruta, el país también experimenta en los últimos años la erupción de nuevos talentos que también se rozan con los máximos exponentes de su especialidad.

Tal es el caso de Kenneth Tencio, quien es uno de los mejores 20 representantes del mundo de BMX Freestyle y es uno de los ticos clasificados a los Juegos Olímpicos de Tokio que se realizarán el próximo año.

En una temporada paralizada por la pandemia, Tencio se enfoca en perfeccionar sus trucos y rutinas para demostrar de qué está hecho una vez que regresen las competencias.

Otro caso llamativo es el Pablo Aguilar Omodeo, joven de 17 años que se desempeña en Downhill. Recientemente participó en el Mundial de su categoría en Leogang, Austria, donde consiguió el noveno lugar.

En talentos jóvenes se cifra las esperanzas de encontrar un representante que destaque en Mountain Bike, donde incluso los genes y la topografía del país ayudan para la práctica de esta modalidad.

Más difícil aún es encontrar contrarrelojistas o exponentes en velódromo, especialidad de los europeos, donde las referencias históricas no dan buenos pronósticos ni tampoco la infraestructura que se cuenta para desarrollarlo.