Por Kathleen Baker Obando 12 de junio de 2026, 11:33 AM

Un atraso en el pago de una tarjeta de crédito o de un préstamo puede tener consecuencias más allá de los intereses y cargos adicionales.

En Costa Rica, el comportamiento de pago de las personas queda registrado en los sistemas de información financiera y puede influir directamente en la aprobación de futuros créditos, incluso varios años después de haber cancelado una deuda (ver video adjunto).

Muchas personas desconocen cuál es su situación crediticia hasta el momento en que solicitan un financiamiento. Es entonces cuando descubren que su historial puede convertirse en un aliado o en un obstáculo para acceder a recursos económicos.

La Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) mantiene un registro del comportamiento de pago de las personas, información que es consultada por bancos y otras entidades financieras para evaluar el nivel de riesgo antes de aprobar un crédito.

La clasificación de la SUGEF se divide en tres categorías principales. La categoría CPH1 corresponde a personas con buen comportamiento de pago; la CPH2 identifica un riesgo moderado debido a atrasos o inconsistencias; mientras que la CPH3 refleja un mayor riesgo asociado con incumplimientos o morosidad.

Especialistas explican que la SUGEF analiza el comportamiento de pago de los últimos 48 meses, por lo que un atraso puede continuar influyendo en la evaluación crediticia durante varios años, aun cuando la deuda ya haya sido cancelada.

Además de la clasificación de comportamiento de pago, existen modelos de puntaje crediticio que permiten medir el nivel de riesgo financiero. Una puntuación entre 300 y 579 puntos se considera de alto riesgo; entre 580 y 669 corresponde a una calificación regular; de 670 a 739 refleja un buen historial crediticio; de 740 a 799 se considera muy bueno; y entre 800 y 850 puntos representa un historial excelente, de acuerdo con Equifax.

Aunque en Costa Rica no existe una cantidad exacta de puntos que se pierda por cada atraso, expertos en finanzas señalan que factores como los días de mora, la frecuencia de los incumplimientos y el nivel de endeudamiento son determinantes para la evaluación crediticia.

Entre las principales acciones que pueden reducir la calificación financiera destacan pagar préstamos con atraso, incumplir el pago mínimo de las tarjetas de crédito, acumular varias deudas simultáneamente, mantener operaciones en cobro judicial y utilizar gran parte del crédito disponible.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), cinco de cada 10 hogares costarricenses mantienen deudas activas y cerca del 50% de las personas endeudadas destinan más de la mitad de su salario al pago de obligaciones financieras.

Por ello, especialistas recomiendan mantener las cuotas al día, controlar el nivel de endeudamiento y monitorear periódicamente la situación financiera para evitar afectaciones futuras.

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