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Educación superior

Las mejoras en la cobertura de la educación superior en las últimas tres décadas no han ido acompañadas de una mejor distribución de esas oportunidades de acceso, de donde el desafío es retomar el vigor de la educación superior pública de antaño como mecanismo redistributivo y nivelador de oportunidades.

Miguel Gutiérrez-Saxe 8/4/2015 04:12

Como mencioné en el anterior blog, la Educación Superior es pura vida pues puede aportar a la sociedad desde muchos ángulos: atrae y forma talento, desarrolla investigación, genera conocimiento, es innovadora; transfiere ese conocimiento al tejido productivo y mejora las capacidades y la productividad; incide en el desarrollo social y cultural de la sociedad y las personas. Genera capacidades, autonomía, visión crítica y pluralidad.

Hoy en Costa Rica las nuevas generaciones disponen de muchas más opciones para insertarse en la educación pública y privada, pueden graduarse en mayor cantidad y encontrar empleo en casi todas las carreras, aunque existe evidencia que apunta a desafíos sobre la calidad.

En algunos campos como la calidad de los egresados en derecho, profesores de inglés y matemática en los que algunas instituciones públicas han realizado pruebas, los hallazgos apuntan a baja calidad en la formación y escasas capacidades profesionales.

Pero el país apenas cuenta con un sistema voluntario de acreditación de carreras de universidades públicas y privadas que cubre a una escasa proporción de estas.

También tiene un organismo que depende del MEP  que supervisa escsamente a la educación superior privada.

Sin embargo, la obligación de regular está establecida como derecho a la inspección por parte del  Estado, en la propia Constitución Política.

La educación superior privada tiene escasa regulación y los mecanismos de inspección son pocos y débiles aún para la formación de profesional; sus instrumentos son poco modernos y escasos, así como  su capacidad de revisar y corregir.

Las públicas tienen sus regulaciones autónomas para evaluar y procesos de calidad y sus propios mecanismos de rendición de cuentas, los que tienen oportunidades de mejora.

Pero más allá de la formación profesional, apunto dos desafíos fundamentales para lograr el pura vida.

El desafío de la ciencia y la tecnología es gigantesco en un país que tiene políticas de ciencia, tecnología e información débiles, fragmentadas, desconectadas de las fortalezas científicas y desligadas de estrategia de desarrollo y de las políticas fomento productivo.

Las mejoras en la cobertura de la educación superior en las últimas tres décadas no han ido acompañadas de una mejor distribución de esas oportunidades de acceso, de donde el desafío es retomar el vigor de la educación superior pública de  antaño como mecanismo redistributivo y nivelador de oportunidades.