Ahora la culpable es la mujer que usa vestidos cortos o pantalones ajustados
Horror porque, a estas alturas del siglo 21, aún existen hombres y mujeres -así como lo leyó: mujeres, congéneres de la afectada- que culpan a aquellas que visten de una u otra manera como diciendo: "grítenme cochinadas" o "tóquenme o grábenme". ¡Por Dios!

Ahora resulta que la mujer que lucía un vestido fresco y caminaba por San José despreocupada -de piropos y actos impropios- y ocupada en sus asuntos es la responsable por "exponerse" a que un sujeto la haya grabado con su celular.
Esta es la explicación que he leído con asombro en redes sociales de quienes tratan de justificar la acción espernible de ese hombre. Por dicha no son la mayoría, pero las he visto y leído con horror.
Horror porque, a estas alturas del siglo 21, aún existen hombres y mujeres -así como lo leyó: mujeres, congéneres de la afectada- que aseguran que existen mujeres que visten para que les griten "cochinadas". "Ellas se exponen a que les digan tonteras o a que las graben y hasta las toquen", deben pensar o decir sin el menor reparo. ¡Por Dios!
Bajo este pensamiento quedamos avisados, entonces, que quienes gustan de vestir de una u otra manera se "arriesgan" a un malsano acto porque, con su atuendo "incitan los más bajos y pecaminosos pensamientos de testosterona".
Este tema vuelve a ser recurrente en este blog. En dos ocasiones anteriores hice mención al derecho que tienen las mujeres de caminar por nuestras calles sin sentirse intimidadas ante la posibilidad de que algún garañón en celo le grite cuanto improperio expulse su delicada boquita.
Y de nuevo: no porque una mujer decida un día -o muchos- lucir escasa de prendas deba ser motivo para que los estimados y muy conspicuos caballeros que abundan en nuestras maltrechas calles le lancen los "más delicados y exquisitos" adjetivos, dignos de la Real Academia Española.
A quienes insisten en culpar a las mujeres por su forma de vestir o caminar les digo: ¡Tengan paz y dejen vivir! Y dejen vivir en un marco de respeto y tolerancia.
Y nada más pregunto: ¿a ustedes les habría gustado que a su hermana, mamá, tía, prima o amiga las hubiesen grabado con un celular mientras caminaban por alguna calle? ¿O será que ustedes más bien las habrían regañado por su "forma de vestir"?
A esa mujer que fue grabada en sus partes íntimas por ese sujeto la invito para que denuncie el hecho. Que no se quede callada. Es importante que actúe para que sienta precedentes.
Y a los hombres que se enloquecen por una falda, un escote o un pantalón ajustado... Piense dos veces lo que va a decir y no sea que después, cuando la susodicha se voltee, se lleve la sorpresa de que se trata de alguna familiar o amiga.