Teorías conspirativas sobre muerte o desaparición de 10 científicos de renombre en EE.UU. devastan a sus familias
Las teorías conspirativas se han desatado en línea tras la muerte o desaparición de al menos 10 personas vinculadas a investigaciones sensibles de Estados Unidos.
Las desapariciones o muertes de al menos 10 personas vinculadas a investigaciones de carácter sensible en Estados Unidos están generando escrutinio de detectives aficionados en internet y, ahora, de investigadores federales. Pero para los familiares en duelo, toda las especulaciones resultan "repugnantes".
Carl Grillmair se habría reído de las teorías conspirativas en torno a su asesinato, dice su viuda.
"Me parece una absoluta insensatez", asegura Louise Grillmair. "Quiero decir, ahí están los hechos, y son públicos".
Su esposo, de 67 años, fue abatido a tiros en su hogar en Llano, California, el pasado mes de febrero.
El presunto asesino de Grillmair —un residente local de 29 años llamado Freddy Snyder— fue imputado por asesinato y robo con allanamiento de morada, y deberá comparecer ante el tribunal la próxima semana para la lectura de cargos.
A pesar de la detención, la figura de Grillmair ocupa un lugar destacado en las teorías conspirativas que giran en torno a las muertes o desapariciones de cerca de 10 personas con vínculos a laboratorios de alto secreto o a trabajos de índole científica.
A menudo se los agrupa bajo la etiqueta de "científicos desaparecidos"; no obstante, la lista incluye a una asistente administrativa, un general de la Fuerza Aérea, un ingeniero y un conserje, y abarca diversos campos, desde la investigación de exoplanetas hasta la industria farmacéutica.
Detectives aficionados de internet han sugerido que los casos podrían estar vinculados, lo que incluso ha llevado al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE.UU. y al FBI a anunciar investigaciones, a pesar de la existencia de otras explicaciones establecidas y de los intentos de los familiares por calmar la histeria.
Venganza equivocada
La esposa de Grillmair cree que su marido fue el objetivo de un plan de venganza equivocado.
Meses antes del asesinato, un hombre se había "adentrado en [su propiedad] con un rifle", alegando que estaba cazando coyotes. Ella relata que su esposo le había dicho al sospechoso que se dirigiera a una montaña cercana.
El hombre también había estado causando disturbios en otras viviendas de la zona, añade ella, y uno de los residentes llamó al 911.
Grillmair no fue quien realizó la llamada, pero su esposa cree que el hombre había culpado a su marido de ello, debido a que su comportamiento había estado "escalando".
El hombre regresó con un bate de béisbol dos semanas antes de que Grillmair fuera asesinado, pero se marchó sin causar más problemas ese día, comentó ella.
Posteriormente, regresó el 16 de febrero y, presuntamente, disparó mortalmente a Grillmair, un astrónomo de renombre que trabajaba en el IPAC, el centro de datos y ciencia para la astronomía y las ciencias planetarias del Instituto Tecnológico de California (Caltech).
"Creemos que [él] vino en busca de venganza, pensando que Carl había sido quien llamó al 911", afirma Louise.
Ella describe a su difunto esposo como "probablemente el hombre más amable que jamás haya pisado la faz de la Tierra".
Los escépticos han echado un jarro de agua fría sobre las descabelladas teorías que rodean estas muertes.
"La fuerza laboral aeroespacial y nuclear de EE.UU. con autorización de top secret asciende a unas 700.000 personas", escribió el 16 de abril en su blog de Substack Mick West, escritor científico, investigador y desmentidor de pseudociencias.
"La mortalidad ordinaria a lo largo de un periodo de 22 meses predice unas 4.000 muertes, unos 70 homicidios y unos 180 suicidios. La lista en cuestión contiene 10 casos... Las muertes son reales. El dolor de las familias es real. El patrón, no".
Louise Grillmair, por su parte, comenta que —si bien su esposo "se habría reído" ante las especulaciones de que las muertes pudieran estar conectadas— también "probablemente habría recurrido a las estadísticas" para desmentir dichas teorías conspirativas.
Supuestos secretos
La esposa del general retirado de la Fuerza Aérea William Neil McCasland —el de mayor rango y más alto perfil entre los desaparecidos— recurrió a Facebook la semana siguiente a su desaparición, el 27 de febrero, en su hogar en Nuevo México, para "despejar parte de la desinformación que circula".
Incluso en su llamada al 911 —realizada tres horas después de regresar a casa de una cita médica y descubrir que su esposo ya no estaba— Susan McCasland Wilkerson comentó que tenía "ciertos indicios de que él debió haber planeado no ser encontrado".
Le explicó al operador que él había apagado su teléfono y lo había dejado atrás, pero que se había llevado su arma, a pesar de que "por lo general no" porta ninguna.
También señaló que su esposo había estado sufriendo recientemente de ansiedad, pérdida de memoria a corto plazo y falta de sueño; además, había estado "diciendo que, si su cerebro y su cuerpo seguían deteriorándose, no quería vivir de esa manera".
Una semana después, escribió en Facebook que, si bien McCasland tuvo acceso durante su carrera en la Fuerza Aérea a "ciertos programas e información altamente clasificados", se había jubilado "hace casi 13 años y, desde entonces, solo ha contado con autorizaciones de seguridad muy comunes. Resulta bastante improbable que se lo hayan llevado para sonsacarle secretos ya muy obsoletos".
Asimismo, reconoció que McCasland había actuado como consultor ad honorem para la organización To The Stars —fundada por Tom DeLonge, líder de la banda Blink-182— en sus esfuerzos por investigar ovnis y otros asuntos relacionados.
Sin embargo, su esposo "no poseía ningún conocimiento especial acerca de los cuerpos de seres extraterrestres ni de los restos del incidente de Roswell que se encuentran almacenados en la base Wright-Patt", escribió Susan.
Se refería a la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, en Ohio, la cual —según las leyendas sobre ovnis— podría ser el lugar de descanso final de restos extraterrestres provenientes de unos extraños escombros hallados por un ranchero en Roswell, Nuevo México, en 1947.
Abordando con tono seco las teorías conspirativas, Susan escribió: "Llegados a este punto, y sin que haya absolutamente ninguna señal de él, tal vez la mejor hipótesis sea que los alienígenas lo teletransportaron a su nave nodriza".
"Sin embargo, no se ha reportado ningún avistamiento de una nave nodriza sobrevolando las montañas Sandia".
Casos distintos
Ocho meses antes de la desaparición de McCasland —también en Nuevo México, pero a 220 km de distancia, en Taos—, una asistente administrativa del Laboratorio Nacional de Los Álamos desapareció.
La familia de Melissa Casias también se pronunció sobre el caso en Facebook, indicando una vez más que su ser querido se había marchado deliberadamente. Sus comentarios sirvieron de poco para aplacar la obsesión de los teóricos con su caso.
"Han sido las seis semanas más difíciles de nuestras vidas sin ti", escribió su esposo, Mark Casias, en Facebook en agosto de 2025.
"Sierra y yo empezamos a preocuparnos cada día más por ti; creemos que estás bien, pero no logramos entender por qué no te has puesto en contacto con nosotros".
Otros casos, como el de Grillmair, tenían explicaciones claras e inequívocas.
El físico del MIT Nuno Loureiro fue asesinado por un excompañero de clase que también fue detenido por otros homicidios en la Universidad Brown; el sospechoso confesó los crímenes en grabaciones de video que las autoridades descubrieron posteriormente.
Otro investigador desapareció de su hogar el mes después de haber perdido a ambos padres con apenas unas horas de diferencia; su padre sufrió un infarto mortal en sus brazos, justo después del fallecimiento de su madre.
Su cuerpo fue hallado más tarde en un lago, y su esposa relató a los medios estadounidenses cuán desolado se había sentido su marido —hijo único— tras la muerte de sus padres.
Otro científico falleció a los 59 años a causa de una "enfermedad cardiovascular arteriosclerótica", según un informe forense de 2023.
Louise Grillmair afirma que estas explicaciones no parecieron disuadir a los teóricos de la conspiración; de hecho, "muchos de ellos se han puesto en contacto" con ella para pedirle su opinión.
"Les respondí: "Bueno, puedo ofrecerles algo mejor que una simple opinión"", comenta. "Tengo los hechos".
Estas especulaciones, añade, resultan "denigrantes para la memoria de los fallecidos".
Otros seres queridos contactados por la BBC calificaron dichas especulaciones de "terribles" y "repugnantes", señalando que agravan el dolor de las familias; no obstante, optaron por no hacer declaraciones públicas, pues no deseaban dar más difusión a estas historias.
En el caso de Louise Grillmair —quien conoció a su marido en una clase de astrofísica—, ella preferiría que el mundo conociera no solo su innovadora labor científica, sino también su carácter bondadoso y generoso.
"Ayudaba a todo aquel que lo necesitaba", relata. "Por ejemplo, sufrió dos accidentes automovilísticos bastante graves... y no creía en la vía judicial. Es decir, la culpa era de los otros conductores, pero él simplemente se negaba a demandarlos".
Su obituario recordaba a Grillmair como "un piloto entusiasta que pilotaba avionetas y planeadores de su propiedad, los cuales mantenía en su propia casa; aceptaba con alegría las invitaciones de quienes deseaban volar con él".
"Sus amigos y colegas recuerdan que amaba la vida al aire libre, conducir tractores y realizar reparaciones y trabajos de construcción en su hogar, donde también disponía de un pequeño observatorio con varios telescopios".
Su esposa añade que él "poseía un código moral muy elevado... y vivía conforme a sus principios".

