Renuncia ministro de Transportes de España tras el choque de trenes que causó 69 muertos
"El ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su puesto tras dos accidentes en un año", dijo Óscar Puente al anunciar su dimisión.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, dimitió casi una semana después del accidente ferroviario de Urda, al sur de Madrid que causó la muerte de 69 personas, el pasado miércoles 28 de octubre.
Puente estaba sometido a una presión creciente, ya que tanto los partidos de la oposición como algunos aliados del gobierno español lo habían instado a que renunciara a su cargo.
La tragedia de la semana pasada se produjo tras un accidente ferroviario similar ocurrido en enero en la misma línea Madrid-Sevilla, en el que fallecieron 46 personas.
Puente anunció su decisión al término de una sesión parlamentaria en la que había expuesto nuevas medidas de seguridad ferroviaria y en la que fue duramente cuestionado por la oposición.
Explicó que había tomado la decisión inmediatamente después del accidente de Urda, pero que esperó varios días antes de hacerla pública.
"El ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su puesto tras dos accidentes en un año", afirmó.
Una tragedia ferroviaria
En la colisión estuvieron implicados un tren operado por la empresa estatal Renfe, que había salido de la capital española con destino a Sevilla, y un tren de la empresa privada Iryo que cubría la misma ruta y se encontraba detenido en la vía.
El accidente ocurrió unos 140 km al sur de Madrid, en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo, sobre las 8:54 hora local.
El tren de alta velocidad de Renfe embistió por detrás al de Iryo. En el tramo del siniestro, los trenes pueden alcanzar 200 km/h en condiciones normales.
Según los datos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), transmitidos a TVE por Esther Padilla, portavoz del gobierno de Castilla-La Mancha, en el momento del choque había 544 personas a bordo de los dos trenes accidentados.
El tren de Iryo (servicio 6076) transportaba a 147 personas (146 adultos y un bebé). En el de Renfe (servicio 2080) viajaban 397 pasajeros.
El impacto hizo que al menos dos vagones cayeran por un terraplén.
Renfe es la compañía ferroviaria estatal de España, mientras que Iryo es un operador privado de trenes de alta velocidad (cuya propietaria mayoritaria es la empresa ferroviaria italiana Trenitalia).
Se trata de la mayor tragedia ferroviaria registrada en España desde julio de 2013, cuando 80 personas murieron al descarrilarse un tren de alta velocidad en una curva a las afueras de Santiago de Compostela, en el noroeste del país.
Autoridades españolas identifican a las 69 víctimas del accidente de tren
