Por BBC News Mundo 10 de abril de 2026, 17:34 PM

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II se acercan a nuestro planeta, al que reingresarán a casi 35 veces la velocidad del sonido. La cápsula Orión se prepara para un inminente amerizaje en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego.

La NASA programó el impacto en el agua para las 8:07 p.m. (hora del este de Estados Unidos).

La tripulación completó este viernes a las 2:53 p.m. un encendido de propulsores de ocho segundos. Esta maniobra ajustó milimétricamente la trayectoria de la nave para garantizar un descenso seguro.

El cronograma de la agencia espacial estadounidense establece que el módulo de tripulación se separará de su módulo de servicio a las 7:33 p.m. Esto dejará expuesto el escudo térmico del vehículo justo antes de chocar contra la atmósfera terrestre.

La fase más crítica de este regreso ocurrirá a las 7:53 p.m. La fricción aerodinámica someterá a los astronautas a fuerzas de gravedad de hasta 3,9 G. El intenso calor formará una capa de plasma a unos 1.650 ºC alrededor de la cabina.

Mientras se precipita a través de la atmósfera, el escudo térmico de Orión estará expuesto a temperaturas de alrededor de 2.700ºC, aproximadamente la mitad de la temperatura de la superficie del Sol.

Gráfico que muestra el reingreso de la cápsula Artemis II a la Tierra
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Esta barrera ardiente bloqueará todas las comunicaciones por radio. El centro de control de la misión perderá el contacto total con la nave durante seis minutos exactos.

Si la cápsula supera esta etapa sin daños, un sistema automático desplegará los paracaídas a partir de las 8:03 p.m. Esto reducirá progresivamente la velocidad del vehículo hasta unos 32 kilómetros por hora antes de tocar el agua.

El amerizaje está programado para las 8:07 p.m.

Un equipo militar y de rescate ya aguarda en el Pacífico.

Según los protocolos de la agencia espacial, tras el impacto, buzos especializados asistirán a los astronautas para sacarlos de la cápsula hacia una balsa inflable.

Luego, serán trasladados en helicópteros desde el océano hasta el buque anfibio USS John P. Murtha en un plazo máximo de dos horas.

Centro de control de la NASA.
NASA
Durante seis minutos, el centro de control de la NASA perderá contacto con los astronautas.

El fin de un viaje histórico

El inminente amerizaje concluirá una travesía de diez días y más de 1,1 millones de kilómetros de distancia. Los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen viajaron más profundo en el espacio que cualquier otro ser humano en la historia.

El grupo despertó en su último día en órbita a más de 98.000 kilómetros de la Tierra. Atrás dejan un recorrido donde sobrevolaron la cara oculta de la Luna e incluso sostuvieron una conversación en directo con el presidente Donald Trump.

La llegada de la cápsula marcará el final del primer viaje lunar tripulado en más de medio siglo. Los cuatro exploradores abren la puerta para el futuro regreso de la humanidad a la superficie de nuestro satélite natural.

La tripulación de Artemis II la integran Christina Koch, Jeremy Hansen, Victor Glover y Reid Wiseman.
NASA
La tripulación de Artemis II la integran Christina Koch, Jeremy Hansen, Victor Glover y Reid Wiseman.
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Cómo realmente se siente la reentrada en la atmósfera

Por Helen Sharman, primera astronauta del Reino Unido

Sé lo que la tripulación de Artemis II está a punto de experimentar.

Después de días flotando en ingravidez, la reentrada fue para mí un regreso brutal a la normalidad.

Cuando nuestra cápsula golpeó la parte superior de la atmósfera, el suave silencio de la órbita dio paso a un rugido creciente y a una vibración feroz. La nave empezó a sacudirse, las fuerzas G aumentaron y me sentí aplastada contra mi asiento.

Recuerdo intentar levantar nuestro manual de reentrada y sorprenderme por lo pesado que se sentía; incluso mover mi dedo meñique requería esfuerzo.

Cada pequeño movimiento de repente exigía trabajo, como si la gravedad "se encendiera" de nuevo.

Aun así, estaba demasiado concentrada para sentir miedo: ojos en las pantallas, esperando que cada hito se cumpliera, confiando en el escudo térmico que no podía ver.

Sabía que iba a ser duro, pero también sabía que solo duraría unos minutos antes de que se abrieran los paracaídas y el descenso se suavizara.

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