1 de mayo de 2026, 17:39 PM

La interrupción en el suministro de fertilizantes y sus ingredientes clave, provocada por la guerra en Irán, podría costar hasta 10.000 millones de comidas semanales a nivel mundial y afectará con mayor dureza a los países más pobres, según el director de uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo.

Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, declaró a la BBC que las hostilidades en el Golfo -las cuales han bloqueado el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz- están poniendo en peligro la producción mundial de alimentos.

La reducción en el rendimiento de los cultivos, como consecuencia de un menor uso de fertilizantes, podría desencadenar una guerra de pujas por los alimentos, advirtió.

Asimismo, instó a las naciones europeas a considerar detenidamente el impacto que una guerra de precios tendría sobre los "más vulnerables" en otros países.

Aunque es muy poco probable que países ricos como Reino Unido enfrenten una escasez de alimentos, se prevé que el aumento de los costos que afrontan los productores de alimentos comience a reflejarse en la cesta de la compra semanal en los próximos meses.

"En este momento, se han dejado de producir en el mundo hasta medio millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados debido a la situación en la que nos encontramos", afirmó Holsether.

"¿Qué significa esto para la producción de alimentos? Calculo que, como consecuencia de la falta de fertilizantes, se dejarán de producir hasta 10.000 millones de raciones de comida cada semana".

Cosechas menos productivas

Una mujer carga en brazos a una niña, y hace fila junto a otros dos hijos para recibir recibir raciones de alimentos.
Getty Images

No aplicar fertilizante nitrogenado reduciría el rendimiento de algunos cultivos hasta en un 50% durante la primera temporada, explicó Holsether.

"El mercado de fertilizantes es muy global, por lo que estos productos circulan por todo el planeta; sin embargo, los principales destinos serían Asia, el sudeste asiático, África y América Latina, regiones donde se observaría el impacto más inmediato de esta situación", apuntó.

Aquellas partes del mundo donde ya existe una fertilización insuficiente -como ocurre en varios países del África subsahariana- podrían experimentar un impacto aún mayor en el rendimiento de sus cultivos, añadió, señalando que en dichas zonas cabría esperar "caídas significativas".

Las temporadas de siembra varían según la región del mundo.

En Reino Unido se encuentran en pleno apogeo de la siembra, mientras que en Asia los agricultores apenas están comenzando.

Según los analistas, las consecuencias de la escasez de fertilizantes en Asia no se reflejarán en los precios de los alimentos hasta finales de año, momento en el que las cosechas que deberían haberse sembrado esta primavera boreal resulten inferiores a lo previsto, o incluso inexistentes.

El profesor Paul Teng, experto sénior en seguridad alimentaria en Singapur, señaló que algunos países podrían contar con suficiente fertilizante para la temporada de siembra inmediata.

"Sin embargo, si la crisis se prolonga, veremos repercusiones en cultivos como el arroz en los próximos meses", advirtió.

Los agricultores de todo el mundo se enfrentan a una serie de desafíos abrumadores -indicó Holsether-, dado que los precios que pueden obtener por los alimentos que producen aún no se han ajustado para cubrir los crecientes costos que deben afrontar.

"Se ven confrontados con mayores costos energéticos; el precio del diésel para los tractores está subiendo, al igual que el de otros insumos agrícolas y el de los fertilizantes, pero, pese a ello, los precios de los cultivos aún no han aumentado en la misma proporción", explicó.

Guerra de ofertas

Agricultores cosechando cebollas.
Getty Images

Según Naciones Unidas, alrededor de un tercio de los fertilizantes del mundo -como la urea, la potasa, el amoníaco y los fosfatos- transitan normalmente por el estrecho de Ormuz.

El precio de los fertilizantes se ha disparado un 80% desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Una continuación del conflicto podría desencadenar una guerra de precios por los alimentos entre países ricos y pobres, añadió Holsether.

"Si se produce una guerra de precios por los alimentos, y Europa tiene la capacidad para afrontarla, lo que debemos tener en cuenta en Europa es: ¿a quién le estamos comprando los alimentos en esa situación?", preguntó.

"En ese caso, las personas más vulnerables de los países en desarrollo, que no pueden permitirse ese lujo, son quienes pagan el precio más alto", señaló.

En Reino Unido, la Federación de Alimentos y Bebidas pronosticó recientemente que la inflación alimentaria podría alcanzar el 10% para diciembre.

Esta semana, el Banco de Inglaterra señaló que, a su juicio, la inflación de los precios de los alimentos podría ascender al 4,6% en septiembre, e incluso situarse en niveles aún más elevados más adelante en el año.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU estima que las repercusiones combinadas del conflicto en Medio Oriente podrían sumir en una situación de hambre aguda a 45 millones de personas adicionales en 2026.

En la región de Asia y el Pacífico se prevé que la inseguridad alimentaria aumente un 24%, lo que representa el mayor incremento relativo de todas las regiones.

YouTubeTeleticacom