Por BBC News Mundo 21 de junio de 2026, 20:40 PM
Simpatizante de De la Espriella.
EPA

Casi en un abrir y cerrar de ojos, Abelardo de la Espriella pasó de ser un empresario y abogado de presuntos criminales en casos de alto perfil a estar a un paso de ser presidente electo de Colombia.

La mínima ventaja que logró De la Espriella en el preconteo de votos del balotaje de este domingo, con 49,7% de apoyo cuando van 99,99% de las mesas informadas, augura la posible llegada de un nuevo tipo de derecha al gobierno colombiano.

Su adversario, el senador Iván Cepeda, sumó 48,7% de los votos como candidato de la izquierda liderada por el presidente saliente, Gustavo Petro, quien estaba impedido de ser reelecto.

Con una diferencia menos a 300 mil votos entre ambos candidatos, De la Espriella celebró el resultado mientras Petro y Cepeda llamaron a aguardar el escrutinio oficial de votos para proclamar al próximo presidente.

De la Espriella logró casi 13 millones de votos, una cifra récord en la historia que confirma su veloz ascenso a la cima del poder en su país, tras anunciar apenas el año pasado su incursión en la política y ganar por sorpresa la primera vuelta de las elecciones a fin de mayo.

Un logro peculiar para este penalista que ha tenido entre sus clientes a Alex Saab, un aliado del presidente depuesto venezolano Nicolás Maduro acusado de lavado de dinero en Estados Unidos, y a imputados en casos de corrupción, estafa o vínculos con paramilitares, sin que eso implique que colaboró con presuntos delitos.

Hay tres claves para entender por qué este outsider de 47 años, al que gusta que lo llamen "El Tigre", se perfila para gobernar Colombia a partir del 7 de agosto.

Abelardo de la Espriella con la camiseta de la selección de fútbol Colombia levanta su puño apretado tras votar en el balotaje presidencial de Colombia que lo tiene como favorito el 21 de junio de 2026 en Barranquilla.
Getty Images
De la Espriella ha tenido un desempeño electoral llamativo en Colombia, con su campaña dura y apuesta a la confrontación.

1. Las "banderas" de la derecha radical

De la Espriella se convirtió en el rostro colombiano de una derecha radical que gana elecciones en América Latina con sus críticas a la clase política y promesas de mano dura en seguridad y reducción del Estado.

Su propuesta de construir diez megacárceles en Colombia evocó el modelo penitenciario Nayib Bukele en El Salvador, que inspira a derechistas de la región pese a recibir denuncias de graves abusos.

De la Espriella ha dicho que le gusta Bukele, aunque tiempo atrás lo calificó de "muy blandito".

Su defensa del porte legal de armas para ciudadanos, así como la exaltación del patriotismo y del militarismo, también recordaron aspectos del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, hoy condenado por intento de golpe de Estado.

Seguidores de Abelardo De la Espriella muestran banderas de Colombia y visten camisetas de la selección de fútbol de su país durante un acto de campaña en Cartagena el 9 de junio de 2026.
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Alentados por las exaltaciones del patriotismo de De la Espriella, sus seguidores adoptaron símbolos nacionales colombianos en la campaña.

Y sus reproches a la "casta" política o su promesa de disminuir 40% el tamaño del Estado colombiano le valieron comparaciones con las posturas que llevaron a la presidencia al argentino Javier Milei.

Bibiana Ortega, una profesora de ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, comparte la idea de que De la Espriella "cogió lo que más se destaca de Bukele, Milei, Bolsonaro" y otros exponentes de la derecha radical de la región.

"Esas son las banderas y en el caso de Colombia creo que funcionan", dice Ortega a BBC Mundo.

Explica que en zonas urbanas o rurales del país "aumentaron los niveles de percepción de inseguridad y de un fracaso de la 'paz total'" planteada por Petro para negociar con grupos armados, lo que llevó a muchos a apoyar las ideas punitivas de De la Espriella.

Y agrega que a sectores de clase media, alta y religiosos les seduce la "idea de que el Estado tiene que ser mínimo", como sugirió el conservador tras una expansión del gobierno y del gasto público bajo el mandato de Petro.

Por otro lado, la distancia que marcó De la Espriella con la clase dirigente pareció distinguirlo en un país donde los partidos políticos son una de las instituciones peor valoradas en las encuestas.

Pero su vicepresidente y economista de confianza es el exministro conservador José Manuel Restrepo, quien le sirvió como carta de presentación para sectores más moderados.

2. La apuesta al antipetrismo

Esta elección también fue en cierto sentido un plebiscito sobre el gobierno de Petro, el primer presidente de izquierda en Colombia.

Sin ser candidato, Petro asumió un rol protagónico en la campaña y, con su estilo de confrontación y medidas populares, mejoró este año sus índices de aprobación en las encuestas hasta casi emparejarlos con los de rechazo.

Iván Cepeda muestra su voto al sufragar en el balotaje presidencial de Colombia que lo tiene como candidato el 21 de junio de 2026 en Bogotá.
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Como candidato oficialista, Iván Cepeda fue receptor del apoyo y rechazo de la sociedad colombiana al presidente Petro, según analistas.

Pero una parte de la sociedad colombiana mantiene "sentimientos negativos (hacia) Petro que pasaron automáticamente a Cepeda", explica Ortega.

Todo indica que De la Espriella captó votos de la derecha tradicional con sus promesas de "enfrentar, derrotar y castigar" a Petro, a quien sostuvo que extraditaría a Estados Unidos si fuese requerido.

"Petro genera circunstancias extremas, se le quiere o se le detesta", y De la Espriella "capitalizó eso y se convirtió como en el antipetrista más creíble", señala Miguel García Sánchez, un politólogo que codirige el Observatorio de la Democracia en la Universidad de Los Andes en Bogotá.

Agrega que para algunos sectores influye el pasado guerrillero de Petro y "tampoco desaparece en el caso colombiano el fantasma de las izquierdas latinoamericanas, porque aquí la gente no piensa que Colombia puede volverse México o Brasil, sino Venezuela".

"También hay unos elementos de clasismo, etcétera, pero finalmente hay un voto popular a favor de la derecha que no podemos desconocer, y Petro es su mejor enemigo", dice García Sánchez a BBC Mundo.

3. La incidencia de Trump

De la Espriella pudo haberse favorecido además de la incidencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la campaña del país sudamericano, señalan analistas.

Luego de la primera vuelta electoral en Colombia, Trump anunció su "respaldo total y absoluto" a De la Espriella con una publicación en su red social Truth Social en la que aludió a Cepeda como "un marxista de la izquierda radical".

Una mujer vestida con ropa de la selección de fútbol colombiana sostiene un cartel de la campaña de Abelardo de la Espriella con su imagen y el eslógan "Firme por la patria" en Bogotá el 12 de junio de 2026.
AFP via Getty Images
Denominado "Defensores de la Patria", el movimiento de De la Espriella captó votos de la derecha tradicional colombiana.

"Los resultados de estas elecciones son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos", sostuvo Trump el 2 de junio.

Y agregó que, si ganaba De la Espriella "gracias a su competencia y su amor por su país, contará con el apoyo total y la fuerza de Estados Unidos a su favor".

Colombia fue en las últimas décadas el mejor aliado que tuvo EE.UU. en la región.

De la Espriella, quien también es ciudadano estadounidense naturalizado, agradeció a su "querido y respetado presidente Trump" mediante una publicación en la red social X.

"Juntos libraremos una guerra frontal y sin concesiones contra el narcoterrorismo", indicó.

En cambio, Petro criticó en la misma red el apoyo de Trump a su opositor y sostuvo que "cuando un país interviene en las decisiones de otro país, muere la libertad".

Si bien ambos se reunieron en la Casa Blanca para discutir diferencias en febrero, Trump y Petro han mantenido una relación tensa desde el año pasado.

Petro y Trump se miran sentados en sillones de la Casa Blanca en febrero de 2026
Anadolu via Getty Images
Petro visitó a Trump en la Casa Blanca en febrero para bajar la tensión entre ambos, aunque han mantenido discrepancias notorias desde el año pasado.

El mandatario estadounidense llegó a llamar "narcotraficante" al colombiano, uno de los mayores críticos de sus bombardeos a barcos sospechosos de transportar drogas en la región y de los vuelos de deportación de migrantes desde EE.UU.

Las encuestas muestran que los colombianos también están divididos al opinar sobre Trump, pero desean que su próximo presidente tenga buenas relaciones con Washington, su principal socio comercial y su mayor financiador de seguridad.

"A diferencia de la gente del Cono Sur, este es un país mucho más proamericano", señala García Sánchez. "Y creo que la gente se decanta más por el antipetrismo que por el antitrumpismo".

"Finalmente, Trump es una figura lejana y se asume como en la identidad nacional nuestra condición de subordinación", agrega. "Somos bastante acríticos de todo lo que venga de EE.UU., e incluso lo que no funciona lo ponemos como ejemplo".

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