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Muchos artistas se unieron de manera voluntaria para restaurar y renovar uno de los monumentos culturales más importantes de San José, la Sala Garbo.  

Así luce hoy la Sala Garbo, después de una ardua intervención artística de cinco meses a cargo de 20 voluntarios, quienes estuvieron pintando a 14 metros de altura.

Esta obra de gran formato estuvo liderada por el pintor costarricense Pablo Vargas Unfried.

Es por eso que el rostro de Nicholas Baker, el fundador y el abuelo de la hoy administradora del reciento, fue pintado en la fachada por iniciativa de este pintor.

La técnica implementada fue acrílica bajo un movimiento expresionista.

La Sala Garbo, espacio del cine independiente desde hace 40 años, también teatro y restaurante, pronto reabrirá sus puertas.