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Arquitectura contemporánea costarricense, así define el arquitecto Andrés Morales, esta obra suya, de 500 metros cuadrados de dos pisos, en la que destaca tradicionales elementos, propios de la arquitectura antigua del país, pero adaptados a la actualidad.

La casa que ronda un valor de 700 mil dólares, cuenta en su entrada con una majestuosa puerta de madera, la cual, al abrirse, conecta de manera casi inmediata al jardín.

Un enorme jardín que se disfruta de forma integrada, desde la sala, el comedor y la cocina.

Entre los materiales que sobre salen en el diseño de la vivienda destaca, la piedra, que se ubica en la fachada de la casa, y en su interior.

La altura de la casa es, quizá, el detalle que más llama la atención, acompañada de paredes blancas, piso de porcelanato blanco, así como sus grandes ventanales en todos los aposentos, se encargan de darle frescor y ventilación, sin necesidad de aire acondicionado.

En el piso superior, las habitaciones poseen balcones con vista a las montañas, y rodeados de vegetación, que contribuyen a la sensación de frescura, en esta planta, el piso pasa a ser de madera, para darle calidez, al igual que el cielo de tablilla.

Los tintes minimalistas de esta vivienda, se hacen acompañar de esculturas de todo tipo, elemento que se observa de forma repetitiva en todos los aposentos.

Sin duda, una joya de la arquitectura contemporánea hecha por talento costarricense.