Última Hora

Por: Pablo Elizondo

El sur de nuestro país conserva el gran oasis, la gran selva, o lo que considero como el bosque más maravilloso de Costa Rica. 

La Península de Osa es un punto caliente para la biodiversidad, y representa la inmensidad de un bosque que converge junto al mar.

Sus más de cuarenta mil hectáreas albergan una diversidad de ecosistemas, lo que aunado a los diferentes microclimas presentes lo convierten en un sitio altamente diverso, comentó Haydé Santamaría, quien es funcionario del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

En una sola caminata por uno de sus senderos es fácil observar todas las especies de monos presentes en nuestro país, o bien tener un encuentro con la danta, una especie en peligro y de la cual se estima que sobreviven menos de cinco mil individuos a nivel mundial.

Este parque nacional, a diferencia de muchos otros tiene una gestión diferente, ya que los servicios no esenciales (que incluyen el ecoturismo) han sido concesionados a la comunidad, lo que representa una mejora en la relación entre la comunidad y el recurso que se protege. De acuerdo con Adrián Morales presidente de la Asociación de Desarrollo Integral, esta alianza permite generar ingresos para más de cuatrocientas familias locales.

En este parque se ha escrito la historia de conservación de nuestro país, ya que desde los años ochenta se ha vivido una tensa relación con los oreros de la zona, quienes han visto en el parque el sitio ideal de operación. Si bien se han alcanzado grandes logros, los retos de conservación en este tema se mantienen hasta el día de hoy, recordando la fragilidad de nuestros bosques.

Su riqueza biológica en un territorio tan pequeño le valió el título del sitio biológicamente más intenso del planeta por la revista National Geographic.

El parque tiene tres estaciones donde se pueden emprender caminatas a su extensa red de senderos, la estación icónica es Sirena, la cual se ubica en el corazón del parque.

Corcovado se puede acceder desde las comunidades de Puerto Jiménez o Bahía Drake en la Península de Osa.

Aliste sus maletas y anímese a explorar el último remanente de bosque húmedo tropical.