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Respecto al reportaje publicado el lunes anterior en la versión televisiva de 7 días acerca del asesinato de la anestesióloga María Cedeño quisiera manifestar lo siguiente:

Yo, Rodolfo González Mora, soy el director de 7 días, y en esa condición soy el único responsable de los errores y las equivocaciones que se cometen durante la elaboración de reportajes para dicho espacio. Así las cosas, yo soy el único culpable de una serie de errores cometidos en el reportaje en cuestión, los cuales voy a detallar y por los que voy a disculparme dentro de unos segundos.

Antes, también quiero aclarar que en mis más de 22 años de trabajar para esta empresa nunca, y reitero nunca, he recibido ni una instrucción, ni una directriz o ni una orden explicita ni tampoco implícita para elaborar un reportaje con el fin de dañar o de favorecer a alguien.

Dicho lo anterior, quisiera explicar que todo empezó hace aproximadamente tres semanas cuando conversé con la periodista Bárbara Marín para elaborar un reportaje que analizaría, desde varias aristas, el caso del crimen de María Cedeño. Conversamos de los elementos de fondo y forma que contemplaríamos en el reportaje. 

Dentro del plan de trabajo se valoró hacer una semblanza de la víctima a partir de algunos de sus círculos más cercanos. Además, procuramos obtener declaraciones del Ministerio Público y del Organismo de Investigación Judicial, ambos encargados del proceso de pesquisa, así como también las versiones de las personas investigadas para hablar de lo técnico jurídico que envuelve el caso. Luego de dos semanas de mensajes y consultas, los únicos que aceptaron conversar fueron los abogados de dos de los sospechosos. Otras fuentes consultadas prefirieron no referirse al tema, cosa que respetamos.

Hoy, debo ofrecer disculpas por tres errores que voy a señalar a continuación y que son únicamente mi responsabilidad:

-El primer error fue que no tuve la diligencia suficiente para garantizar que en el reportaje quedaran claros los esfuerzos y pasos que dio la periodista Bárbara Marín en procura de obtener todas las versiones. El que no quedarán claros dichos esfuerzos o ,inclusive, que no se buscara con más ahínco otras fuentes no es un problema de la audiencia ni tampoco de la periodista Bárbara Marín, quien es una reportera con una prometedora carrera por delante a quien eximo de toda responsabilidad, pues yo soy el que tiene que asegurarse que toda su energía y entusiasmo en este apasionante oficio sea bien canalizados y que el reportaje se explique claramente por sí mismo, cosa que en esa oportunidad no ocurrió. Por eso le pido disculpas a la audiencia.

-El segundo error que fue no medí de la manera más acertada que este no era el mejor momento para hacer dicho reportaje, pues se trata de un hecho que todavía es una herida abierta en el corazón de la familia y amigos cercanos a la víctima. Por eso ofrezco disculpas a la familia y durante las próximas horas procuraré dárselas personalmente o al menos vía telefónica.

-El tercer error fue que no comprendí las repercusiones del reportaje a tiempo y me demoré en ofrecer esta disculpa pública. La dinámica en la producción de noticias y reportajes me consumió durante estos días y no fue sino hasta este miércoles por la mañana que comprendí las implicaciones que trajo consigo. Eso no es una justificación, es un problema que debo de resolver para que futuros análisis de una emisión sea más eficaces. Por este hecho también le ofrezco disculpas a la audiencia.

Estoy seguro que esta es una dura lección que dejará como resultado a futuro un producto periodístico más robusto y mejorará los estándares de calidad del programa en sí, no solo para el personal actual sino para el que vendrá más adelante.

Además, como humanos que somos, espero que si algún día, se comete nuevo error de este calibre, la persona a cargo del espacio, sea yo o un tercero, reciba la sabiduría que viene de Dios, para dar marcha atrás y ofrecer humildemente las disculpas del caso.