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La Fiscalía Ambiental investiga la organización de “tours de cacería” dentro de la Reserva Forestal Golfo Dulce y el Parque Nacional Corcovado, ambos en el cantón de Osa.

Esta información fue confirmada a Teletica.com por el coordinador de esa dependencia, Luis Diego Hernández.

“Ingresan a cazar en Áreas Silvestres Protegidas y ahí mismo cocinan la carne, ya sea de un cabro de monte o de cualquier otro animal para evitar ser sorprendidos en carretera con la evidencia, tal vez por la dificultad de detener a estas personas cuando están cometiendo el acto de caza, en lugares muy alejados”, aseguró el Fiscal.

Autoridades han determinado que los grupos de cazadores están muy organizados y, por lo tanto, ofrecen el servicio: se trata de incursiones a la montaña en grupos pequeños, máximo de seis personas; la duración va de los tres a los cinco días, según la disponibilidad de los clientes.

“Cuando disponen de más tiempo lo que usan son asadores en montaña o ahumadores. Lo que hacen es preparar el animal, con leña seca lo ahúman y lo cocinan, secan la carne y es más fácil trasladarla, es más liviana y pueden traer mucha más cantidad, además de que se deteriora menos en esas travesías largas que hacen”, explicó Miguel Madrigal, coordinador del Grupo Operativo Ambiental (GOA) del Ministerio de Ambiente.

Perfiles

Según los reportes, en estos días de aislamiento social por COVID-19 han aumento los delitos de este tipo. Los cazadores aprovechan que las autoridades están controlando el cumplimiento de las medidas sanitarias para ingresar a zonas montañosas y matar animales.

El jefe del GOA explica que los delincuentes tienen varios perfiles.

 “Hay gente que simplemente le place disparar a lo que se mueva, entonces van matando todo lo que se encuentren a su camino. El interés de ellos no es aprovechar la carne ni nada, simplemente el afán de matar, de eliminar una especie; inclusive, en ocasiones han barrido manadas de chanchos”, explicó Madrigal.

“A otras personas les interesa una especie en particular, por ejemplo, dicen ‘yo quiero ir a matar una danta’, un chancho, etc. Van por una pieza en particular, un trofeo de caza”, agregó. 

Para estos fines, no solo se llevan la carne en sacos, también les cortan la cabeza, los colmillos, las uñas, el rabo y la piel como un “souvenir”.