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Los barcos de excursión de la compañía naviera Stefanato, en Casale sul Sile, cerca de Venecia, estuvieron amarrados en el muelle durante casi tres meses: fue un descanso forzado debido al toque de queda para los capitanes Glauco Stefanato y Nicolas Cortese. 

"Ahora estamos contentos de que finalmente podamos navegar de nuevo", dicen ambos. El primer viaje exclusivo para huéspedes italianos se dirige a las islas de Burano y Murano, en la laguna de Venecia. Pasará mucho tiempo antes de que reaparezcan los primeros turistas extranjeros en la región de Venecia, estima la compañía naviera de Casale sul Sile, incluso si Italia permite nuevamente a los ciudadanos de la UE ingresar al país a partir de este miércoles.

"Tenemos esperanza, porque ya contamos con varias reservas para el verano", dice Aljoska Stefanato, una empleada de la pequeña empresa familiar. La compañía sobrevivió, aunque alrededor de 70.000 euros en ventas simplemente se desvanecieron en el segundo trimestre. Otras compañías, que principalmente enviaron alemanes, austríacos y estadounidenses a Venecia, tenían menos reservas y tuvieron que cerrar por completo.

Solo una cuarta parte de los hoteles de la región están abiertos nuevamente. Muchos restaurantes y bares aún están cerrados, ya que las nuevas reglas de higiene requieren más personal y esfuerzo. Eso no es rentable para algunas empresas. El barco turístico de la compañía naviera Stefanato debe ser desinfectado por una compañía especial por alrededor de 500 euros después de la excursión de un día, lo cual reduce los ingresos.

"Para servir a los clientes tenemos que usar mascarillas, y eso no es tan fácil. Todavía hay que acostumbrarse", dice Aljoska Stefanato. Venecia y las islas de la laguna volverán a estar ocupadas los fines de semana. Los italianos aprovechan para hacer una excursión. A ellos tampoco se les permitió viajar durante casi tres meses dentro de su propio país.

Se espera una lenta recuperación

Hasta que las playas de Rímini o los cámpings a orillas del Lago de Garda vuelvan a llenarse de turistas de Alemania o de Austria, pasará algún tiempo. Los visitantes tienen que sentirse seguros. "Volver a impulsar el turismo es una de las tareas más importantes del gobierno italiano", dice en entrevista con DW Teresa Coratella, del laboratorio de ideas European Council on Foreign Relations, en Roma. "No solo se trata del turismo dentro de Italia, sino también en la Unión Europea", añade. Las consecuencias económicas, sociales y políticas a largo plazo de la crisis del coronavirus no se verán claramente, según la experta, sino hasta pasadas las vacaciones de verano de 2020. Muchos italianos se sienten abandonados a su suerte por la UE, algo que podría solucionarse con un programa ambicioso de reconstrucción, dentro del cual se tenga en cuenta también al turismo, explica Coratella.

El ministro italiano del Exterior, Luigi Di Maio, solicitó a los otros Estados miembros de la UE que levanten también sus restricciones de viaje. Alemania anuló sus advertencias para Italia a partir del 15 de junio.

Italia registró 33.000 fallecimientos por COVID-19, pero entretanto su tasa de infección en muchas regiones está por debajo de la tasa de Baviera. También se debe volver a impulsar el turismo hacia lugares fuera de Europa, opina Teresa Coratella. Después de todo, los visitantes de EE. UU. y Asia conforman más del 40 por ciento del mercado turístico italiano. Del aeropuerto Leonardo da Vinci, en Roma, despegan este miércoles alrededor de 100 aviones, bastante más que la semana pasada. Antes de la pandemia eran diez veces más.

Para los turistas en el norte de Italia es muy importante lo que decida Austria, un país central de tránsito para muchos turistas alemanes. Aún rigen estrictas normas para atravesar el Paso del Brennero, a través de los Alpes, en la frontera ítalo-austríaca. Pero para los turistas que viajan en sentido contrario, desde Austria hacia Italia, está completamente abierto, al igual que antes de la pandemia.

"La medida tomada por Italia es unilateral. Ahora, todo depende de qué decidan Alemania y Austria. Eso es complicado para el turismo proveniente de Austria, y, hasta el 15 de junio, también para el que llega desde Alemania. Pero luego ya debería normalizarse atravesar la frontera", señala a DW Herbert Dorfmann, diputado del Partido Popular del Tirol del Sur en el Parlamento Europeo. Según él, se debe "trabajar de manera regional y amistosa" en conjunto, ya que la tasa de infecciones a ambos lados del Paso del Brennero es baja. Las posibilidades de que el turismo en el Tirol del Sur se recupere son reales. Y todos se preguntan si este año también contarán con la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, que suele pasar sus vacaciones de verano en esa región.