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La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) proyecta un golpe de ₡757.000 millones en sus finanzas para el final de año.

La estimación se construye a partir del incremento del gasto y la reducción del ingreso, ambos efectos directos de la pandemia del COVID-19.

Román Macaya, presidente ejecutivo de la institución, confirmó que esa proyección está sujeta a los cambios que obligue la atención y efectos de la emergencia y la incertidumbre que provoca no tener certeza sobre cuándo terminará.

“Esta es la emergencia más larga que ha vivido la institución y no sabemos cuándo va a terminar. Es una emergencia sin precedentes, la más larga desde la huelga de 2018 que duró un mes, pero no hay ni siquiera comparación con esa”, dijo el jerarca ante los diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios.

Macaya reconoció que para finales de este 2020 la institución proyecta un gasto de más por ₡124.585 millones debido a la atención de la pandemia, pero a eso hay que añadir la drástica rebaja en ingresos producto de la reducción en la base mínima contributiva, el desempleo y el aumento de la informalidad.

A eso hay que sumarle el costo de otras medidas como el aumento de plazas para sustituir de manera inmediata a empleados contagiados o el pago de seguro de salud a personas incapacitadas por el virus o las cuarentenas sanitarias.

Esos ₡757.000, además, no contemplan además los servicios no ofrecidos por la institución a partir de la emergencia, pues no se tiene claro cuándo podrán llevarse a cabo esas cirugías, citas y otros procedimientos no realizados.

“Esos servicios no ofrecidos tendrían un costo, a partir del análisis tarifario, de alrededor de ₡32.000 millones al día de hoy”, dijo.

Macaya agradeció a los diputados la intención de incluir ₡33.000 del préstamo del BID al pago de la deuda del Estado con la Caja, que a abril anterior sumaba ₡1.9 billones, pero insistió en que esto todavía no paga las pérdidas por la rebaja en la base mínima contributiva que pidió el Gobierno.

Contingencia

Si la Caja no logra encontrar los recursos para contrarrestar ese impacto económico a final de año deberá echar mano de los fondos del seguro de salud y el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, que entre ambos suman ₡3.5 billones.

“Es importante insistir en que la Caja no está quebrada, pero utilizar los recursos de esos fondos no es gratis, tiene un costo elevado porque estamos hablando de que es dinero que se utiliza para inversión en infraestructura hospitalaria”, dijo Macaya.

El jerarca pidió a los legisladores seguir incluyendo en los créditos por aprobar partidas específicas que permitan pagar esa millonaria deuda del Estado como una forma de financiar a la institución en estos momentos de apremio.

Añadió, además, que en tres meses de emergencia la Caja ya gastó ₡36.042 millones de los ₡65.000 que componen el fondo de emergencias que tiene la institución para atender contingencias.

Ese fondo, originalmente de ₡45.000 millones, había crecido en ₡20.000 millones al inicio de la pandemia y ya se busca aumentarlo en otro monto igual.

Los jerarcas de Hacienda y la CCSS se reunirán el jueves de la próxima semana para intentar afinar un acuerdo del pago de esa deuda entre el Estado y la institución.