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Más que celebraciones pomposas o grandes fiestas: es el reconocimiento de derechos. Así analizan dos parejas del mismo sexo, con integrantes ticos, lo sucedido este 26 de mayo en Costa Rica. Los compatriotas se casaron fuera de nuestras fronteras antes de que el matrimonio igualitario fuera legal aquí.

Maricris Gómez May es costarricense y decidió, después de 15 años de relación, contraer matrimonio en 2018 con la estadounidense Kelly Landry en el estado de Connecticut, la que fue su casa por mucho tiempo.

“Lo que la gente a veces no comprende es que no se trata de hacer un gran escándalo o una gran boda, lo importante es que cualquier persona pueda casarse y podamos protegernos por la institución del matrimonio”, destaca Gómez.

Una de las situaciones que lamenta aún es que sus hijos, que son biológicamente de su pareja, nunca pudieron llevar su nombre en el acta de nacimiento porque el matrimonio para personas LGTBI no era permitido.

La pareja, junto a sus retoños, Francesca de 21 años y los gemelos Ian y Daniella de 11, actualmente viven en Liberia. Ahí celebraron el paso histórico que dio el país al convertirse en la primera nación centroamericana en aprobar este tipo de uniones y el número 29 en todo el mundo.

“Es vernos salir del oscurantismo. Un derecho humano será posible para gente diversa en todo el sentido de la palabra. Es un motivo de fiesta. Aunque todavía existe mucho negativismo y granitos de azúcar que no quieren disolverse, allá cada quien, y se les respeta su forma de pensar.

“Esto no es por llevarle la contraria a nadie ni quitarle valor al matrimonio entre heterosexuales, sino que nosotros también tenemos derecho a proteger nuestra familia”, añadió Gómez, quien espera entregar la documentación necesaria en los próximos días para que su matrimonio sea oficialmente reconocido.

Amor por cartas

Antes de este 26 de mayo, el Registro Civil ya tenía en su poder el expediente de 31 parejas del mismo sexo casadas en el extranjero que ya solicitaron su respectiva inscripción.

Una de ellas es la conformada por el costarricense Carlos Humberto Molina y el español Juan Jesús Cáceres, quienes tienen 13 años de relación y se casaron hace más de una década en Valladolid, España.

“Estaba en New Jersey (Estados Unidos) y conocí a mi esposo Juan Jesús en páginas de chats que anunciaban por televisión. Nos escribíamos por medio de cartas cada 15 días porque él se encontraba en España y un año después decidió visitarme de sorpresa”, comenta Molina.

Poco tiempo después, decidieron mudarse a España e iniciaron las vueltas del matrimonio, el cual pudo celebrarse el 14 de febrero de 2008.

“El paso que en este momento da Costa Rica es muy importante. Yo al mes que me casé en España ya era legal, ya que durante el proceso se me cumplía el tiempo de estadía en ese país y tenía miedo de que la policía me pidiera papeles”, agrega Molina.

Ahora tienen siete años de vivir en Sarchí y a Carlos Humberto le llena de orgullo que a su pareja se le puedan reconocer los mismos derechos que en su momento él obtuvo en España.

“Cuando decidimos formar vida acá, yo no podía reclamar a Juan Jesús como mi esposo y la única opción que tenía era por medio de un contrato de trabajo, ser yo el jefe de él en el pequeño hotel que tenemos”, destacó.

“Nuestros papeles están en el Registro pendientes de la resolución. Costa Rica es un ejemplo para otros países en derechos humanos. Para nosotros el tema de residencia, seguro social y herencias era todo un mundo”, agregó Cáceres.

Según datos del Registro Civil, de los 31 matrimonios en el exterior que ya solicitaron la inscripción, 13 de ellos se realizaron en Estados Unidos, seis en Colombia, cinco en España, cuatro en México, mientras que en Holanda, Dinamarca y Chile contabilizan uno cada país.

30 parejas son conformadas por hombres. La última que se tiene registrada se realizó el pasado 29 de abril en España.