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Dos indigentes caminaron durante años por las calles de la capital sin saber que eran hermanos, hasta que una increíble coincidencia reveló todo más de tres décadas después.

Wilfredo e Ismael Obregón González se reencontraron en un comedor de una organización no gubernamental al escuchar, accidentalmente, que tenían los mismos apellidos.

La curiosidad generada por ese hecho hizo que empezar a hablar y fue así como descubrieron su lazo familiar.

Pero la historia no terminó allí. Ambos fueron a visitar la semana pasada a su madre, quien vive en Limón.

Un equipo de 7 días fue testigo de ese encuentro y en el video adjunto podrá encontrar todos los detalles de esta increíble y conmovedora historia.