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Más de cien costarricenses pasan la cuarentena por coronavirus en diferentes regiones de Perú a la espera de un vuelo de repatriación.

Cáhil Salguero Espinoza, vecino de Río Claro de Golfito, es uno de ellos y se encuentra varado dentro de un hostel en el pueblo de Nazca, al sur del país.

Desde ese lugar, Salguero cuenta a Teletica.com de qué manera se enfrenta esta crisis sanitaria lejos del terruño, así como la incertidumbre que vive sobre su regreso.

Perú contabiliza en este momento 671 contagios por Covid-19 y la cifra de 16 fallecidos.

¿Qué lo llevó hasta Perú?

Yo salí de Costa Rica en octubre anterior, estaba haciendo un viaje por Sudamérica con el objetivo de conocer la gran mayoría de países que hay acá. Cuando empezó esto del coronavirus y que iban a cerrar fronteras y que iba a ser un total caos estaba en Bolivia, entonces pensé mejor devolverme a Perú.

¿Cuál era su plan de regreso?

La idea era llagar a Lima y tomar un avión ya sea para Colombia o Costa Rica y volver lo más rápido posible, pero no tenía en cuenta que cuando llegué a Nazca, Perú, me dijeron que no podía salir porque ya estaban en cuarentena, entonces ni modo, tocó vivir la cuarentena acá. Ahora hay rumores de que abrirán las fronteras el 12 de abril.

¿Cómo ha sido la cuarentena?

Aquí en Perú primero fueron 15 días y el Gobierno decidió extenderla 13 días más. El toque de queda es de 8 p. m. a 5 a. m., horas en las que no puede salir nadie y si lo hace lo pueden meter preso.

En algunos pueblos vecinos de acá hemos escuchado que el ejército peruano hace como rondas para vigilar a la gente y si meten un poco de miedo, porque dicen que tienen permiso para disparar o total autoridad, lo que lo pone a pensar a uno un poco.

El país está completamente cerrado, no hay transporte público, lo único que hay abierto son supermercados o lugares de consumo.

¿A qué problemas se ha enfrentado durante estos días?

Yo, por ejemplo, no puedo sacar dinero en efectivo porque no hay comunicación entre el banco donde saco yo el dinero aquí en Perú con el Banco Nacional de Costa Rica. Pero aparte de eso estamos bien, en el hostal donde estamos somos nueve personas y soy el único costarricense acá.

¿Qué medidas de prevención han tomado para prevenir el contagio por Covid-19?

Tenemos dos personas predestinadas para comprar todo, porque cumplimos con todo el protocolo de lavado de manos y de poco contacto. Sinceramente, la respuesta de Perú la veo bien porque el país en sí no lo veo preparado para este tipo de emergencias, hay muchos informativos oficiales por parte del Gobierno.

¿Cómo cubre estos gastos imprevistos?

Yo estoy a puros ahorros, cuando estaba en Costa Rica trabajé por un año y con eso es que estoy sustentándome. Pero hay un límite de tiempo, no puedo quedarme aquí después de abril porque el dinero se agota, entonces es preocupante.

Luego, mi familia tendría que endeudarse para poder ayudarme y eso es lo que no queremos.

¿Qué contacto han tenido con la Cancillería de Costa Rica?

Desde que entramos en cuarentena yo me comuniqué con la Embajada aquí en Perú y al inicio la comunicación fue muy buena, siempre muy atentos, me llamaron varias veces y luego nos prometieron una repatriación.

Hicieron un grupo de Whatsapp para mantenernos informados a cerca de 111 ticos que estamos aquí en Perú, tratando de tranquilizarnos, de que había un presupuesto de Cancillería para esta gestión.

Pero en un lapso de dos días todo cambió cuando algunos costarricenses en Cusco empezaron a hacer presión en el grupo y dijeron que estaban dispuestos a pagar para salir lo más rápido posible del país y un representante de la embajada nos dijo que el vuelo estaba listo, pero cuesta $1.200, muchos de los que estamos acá no tenemos ese dinero.

¿Cómo tomaron las medidas sobre los posibles cobros del vuelo?

Mucha gente entró en histeria, en angustia e incluso se empezaron a insultar y sacar gente del grupo. El problema es que hay costarricenses regados por todo Perú, muy lejos de Lima, hablemos de 13 horas de autobús o más y no tenemos como llegar hasta la capital.

Nos sentimos discriminados, apartados de que solo los que están en Cusco son prioridad para pasarlos a Lima y hacerles un vuelo de repatriación, la mayoría de ellos tienen capital y pueden pagarse ese vuelo.

Me parece muy vergonzoso que en un estado de riesgo o emergencia global se cobre un vuelo de repatriación, muchos países como México lo hicieron sin cobrar nada, mientras que en Costa Rica se ha vuelto muy clasista el tema. Parece como si sólo los que pueden pagar $1.200 son costarricenses, pero somos todos los que estamos acá, no solo los que tienen poder adquisitivo.

Yo podría endeudarme, pero hay personas que no tienen esa posibilidad porque se quedaron sin trabajo. Lo ideal sería un vuelo humanitario y que nos ayuden a los que estamos en esta situación.

¿Qué tan golpeado se ve el turismo en Perú?

Se hizo un censo y solo aquí en Nazca hay cerca de 200 turistas de todo el mundo, ha golpeado mucho al pueblo porque vive del turismo y todo está cerrado, no hay nada que se pueda hacer. Los turistas que se ven en la calle andan estresados, preocupados, algunos no tienen ni comunicación con sus embajadas y están a su suerte.

Yo soy fotógrafo, vendo fotografías en línea y tampoco estoy vendiendo nada.

Por todo lo que le ha pasado, ¿cómo puede definir el coronavirus?

Es algo totalmente histórico, va a cambiar el mundo totalmente, se deberán tomar decisiones muy drásticas con respecto al virus. Devastador también porque creció muy rápido y nos agarró a todos los que estábamos viajando de improviso.

¿Qué es lo que más le preocupa en este momento?

Lo que más me preocupa es la posibilidad de repatriarme, que el vuelo vaya a costar mucho dinero y no tenga acceso a cómo pagar eso o tenga que endeudarme de una manera muy drástica. Después de que pase esto no sé cómo vaya a estar la economía.

¿Qué espera hacer una vez que llegue a Costa Rica?

Lo que más me urge es ver a mi madre, que con toda esta situación está cayendo en depresión, ¿quién no?, y tomarme un buen café con pinto.