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La efusiva audiencia no paraba de vitorear a la leyenda del rock argentino Nito Mestre, quien tenía casi un lustro de no venir a Costa Rica.

Y al ser las 9:08 p. m., con las luces apagadas y un vídeo proyectado en las pantallas del escenario en Jazz Café Escazú, inició el concierto con la clásica "Canción para mi muerte" del primer álbum de Sui Generis (1972).

Los aplausos se hicieron sentir mientras el público coreaba a viva voz "Te encontraré una mañana, dentro de mi habitación... y prepararas la cama para dos".

Es así como llegó el turno de "My dear", escrita para su esposa. Seguida de "Aprendizaje" del disco Confesiones de Invierno (1973); una de las más gustadas de los seguidores de la banda que revolucionó el rock argentino.

Más adelante llegó el turno de "Necesito", "Quizás por qué", "Fabricante de Mentiras", "Bienvenidos al tren", cerrando con "Fantasma de Canterville". 

Y como no era suficiente, y aún faltaba tocar algunas de las piezas más emblemáticas, el gentío gritaba "otra, otra". 

En cuestión de segundos, Nito y su banda compuesta por músicos ticos de gran renombre, regresó para finalizar un inolvidable show con "Lunes otra vez" y "Rasguña las piedras".

"Este concierto fue más impresionante que los anteriores, no solo por ser el 50 aniversario, sino por la manera en que Nito logra cautivar a la gente, uniendo diferentes generaciones", enfatizó Diego Piedra, fiel seguidor de Mestre.