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Arabia Saudita suspendió este jueves de forma temporal la entrada a su territorio de peregrinos que acuden a la Meca, una medida sin precedentes causada por el temor al coronavirus que amenaza las tradicionales peregrinaciones de los musulmanes a los lugares santos del islam, y devasta el turismo religioso en el vecino Irak.

El reino saudí, que recibe cada año a millones de peregrinos en las ciudades de La Meca y Medina, suspendió también los visados de turistas procedentes de países donde la epidemia se ha propagado.

Arabia Saudita, que no ha registrado hasta ahora casos de la epidemia de COVID-19, decidió "suspender temporalmente las entradas en el reino para realizar la 'Umra' y visitar la Mezquita del Profeta", indicó el ministerio de Exteriores saudí en un comunicado.

La Umra, que congrega cada mes en La Meca a decenas de miles de musulmanes, es una peregrinación que puede ser llevada a cabo en cualquier período del año, a diferencia del 'Hadj', que solamente se efectúa en fechas precisas del calendario lunar islámico. Este año el Hadj tendrá lugar entre fines de julio y principios de agosto.

Países de riesgo

Arabia Saudita también "suspende la entrada en el reino de turistas procedentes de países en los que hay riesgo de propagación del nuevo coronavirus", se agrega.

La medida se produce mientras los países del Golfo están adoptando medidas --que incluyen suspensiones de vuelos o cierres de escuelas-- para frenar la propagación de la enfermedad por parte de peregrinos que retornan de Irán.

La epidemia ha dejado 26 muertos en la República islámica, donde se han registrado 141 casos, según un nuevo balance divulgado este jueves.

Aunque el número de nuevos casos de coronavirus ha declinado en China --epicentro de la enfermedad-- hay un creciente número de infectados en países de Medio Oriente.

Además de Irán, los Emiratos Arabes Unidos (EAU) registraron 13 casos, Kuwait 43, Bahréin 33 y Oman, cuatro.

Aún se ignora si la medida adoptada este jueves por Arabia Saudita podría afectar a la peregrinación anual del 'hadj' prevista en julio. Unos 2,6 millones de musulamnes de todo el planeta participaron en el 'hadj' del año pasado, considerado uno de los cinco pilares del islam.

"Esta decisión saudí no tiene precedentes" afirma a la AFP Ghanem Nuseibeh, fundador de la consultora de riesgos, Cornerstone Global Associates.

"La gran preocupación para las autoridades saudíes es que el Ramadán, que se inicia a fines de abril, y luego el hadj" pudieran producirse en un contexto de "coronavirus convertido en pandemia".

Golpe de gracia

Por otra parte, en Irak, el turismo religioso a las ciudades santas del país --ya afectado por las violentas manifestaciones-- ha recibido el golpe de gracia con los primeros casos de coronavirus.

Millones de peregrinos chiitas, sobre todo procedentes de Irán, vienen cada año a las ciudades santas iraquíes de Kerbala y Nayaf.

 Estos turistas garantizan a las dos ciudades más santas del chiismo ingresos millonarios para un país, como Irak, donde sólo existe el turismo religioso.

Pero el primero de los cinco casos de covid-19 en Irak se registró en Nayaf, el de un estudiante iraní que volvía de vacaciones de su país. Y los otros cuatro también fueron contraídos en el vecino Irán.

Por ello, Irak cerró de inmediato la frontera con Irán y prohibió la entrada de iraníes al país.

La consecuencia es que, en Kerbala, "el turismo religioso está muerto, y nuestras pérdidas financieras llegan al 100%", asegura Sahes Zaman, número dos de la cámara de comercio de la ciudad.

En Nayaf, la situación aún es peor. "300 de los 350 hoteles han cerrado, y los que siguen abiertos tienen una tasa de ocupación del 5 al 10%", dice a la AFP Saeb Abu Ghneim, presidente de la liga de hoteles y restaurantes de la localidad.

"Ya no vendemos nada porque los peregirnos de Irán y del Golfo han dejado de venir" dice, desolado, a la AFP Haidar, que vende rosarios y puñados de tierra de Kerbala. "Ahora, además, tenemos el coronavirus."