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Evo Morales dimitió como presidente de Bolivia este domingo luego de tres semanas de protestas contra su reelección y tras perder el apoyo del ejército, dejando así un vacío de poder en una nación en crisis donde nadie sabe quién gobierna.

La salida de Morales también plantea la duda sobre la forma en que deja el poder tras casi 14 años de gobierno: ¿es una simple renuncia o si existió golpe de Estado como algunos mencionan?

 “Técnicamente es una renuncia porque así lo hizo saber el propio Evo a través de los medios de comunicación, porque hay una misiva así firmada por él y por su vicepresidente y porque mientras se siga el debido procedimiento se estaría amparando al ordenamiento jurídico”, señala el analista político Sergio Araya.

Araya agrega que se entiende como golpe de Estado al desalojo abrupto del poder de quien lo ejerce y se ve compelido a abandonar el cargo. 

Para Nuria Marín, analista internacional, estas no son las condiciones en Bolivia.

“Es una renuncia de un presidente que ve que el espacio político y sus aliados de siempre le quitan ese respaldo, por lo que es importante ver el papel que juega para bien y para mal el poder militar en los países, que en este caso satisfactoriamente retiran el apoyo al presidente acusado de fraude electoral”, acotó Marín.

Alejandro Barahona, otro de los expertos consultados, agrega que Evo no ha señalado puntualmente que su renuncia se haya debido a alguna amenaza por parte del ejército.

“Yo no lo catalogaría como golpe de Estado, especialmente porque la Unión Europea y la OEA han estado permanentemente investigando lo acontecido en las pasadas elecciones y fueron los que concluyeron que debían repetir ese proceso”, destacó el politólogo.

Los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, los principales aliados de Morales en Latinoamérica, tildaron de golpe de Estado los acontecimientos en Bolivia, situación que no se encuentra tan alejada de la realidad según la opinión de otros.

“Pueden ser ambas (renuncia o golpe de Estado), ya que en los últimos diez años pueden darse otras formas de lo que podría ser un golpe de Estado como un mensaje de los militares al oído de un presidente para que renuncie. Finalmente, lo que hay es la salida de un presidente que desde meses atrás había forzado la situación para que se le aprobara un cuarto mandato”, señala Antonio Barrios.

Otra de las tesis la aporta Álvaro Salas, presidente de la fundación Demo Lab, quien habla de auto golpe de Estado coordinado en conjunto con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman.

 “El objetivo de don Evo y sus secuaces es presentar la situación como un golpe de Estado, la oposición en este momento está desarticulada y la línea sucesoria del expresidente Morales no existe, pero el que está llamando al orden político es su aliado, el general Kaliman”, destacó.

Incluso, Salas no descarta que desde Cuba o Venezuela se estén gestando instrucciones hacia los poderes militares bolivianos.

“Recordemos que el general Kaliman tiene vínculos con el servicio policial venezolano y las tácticas cubanas, que son muy aliados de Don Evo Morales, algo que ha sucedido en diferentes ocasiones en el pasado", concluyó.