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Las 2.000 toneladas de dióxido de azufre que emana el volcán Poás todos los días es una de las causas para que el parque nacional no sea reabierto.

El cierre del parque alejó a los turistas de la zona.

Quienes tienen sus comercios en las faldas del volcán, son los más afectados, en los últimos meses han realizado diversas acciones para atraer personas.

El Sistema Nacional de Áreas de Conservación recientemente pidió una opinión a varias instituciones sobre la posibilidad de una visitación regulada, pero la recomendación es mantener el cierre.

Las autoridades nacionales han valorado algunos aspectos en el volcán Poás.

No hay planes de evacuación definidos, no se tienen el equipo para medir los gases, y un factor importante es el cambio repentino en el clima dificultando en algunos periodos conocer el estado del cráter.

Debido al cierre en el Poás, el Sinac reporta un aumento en la visitación en los parques nacionales Volcán Barva y Volcán Irazú.

Los guardaparques mantienen vigilancia en el Poás, ya que han detectado el ingreso no permitido de personas especialmente por el sector de Bajos del Toro.