Última Hora

Amantes de la ciencia y curiosos del por qué de las cosas desde niños, tres ingenieros costarricenses tuvieron este año una experiencia extraordinaria en las instalaciones del Centro AMES de la Agencia Espacial Estadounidense NASA en Moffett Field, California.

Se trata de Mariela Rojas Quesada (26 años), Jonathan Rojas González (22 años) y Sergio Vargas Delgado (24), de la Universidad de Costa Rica y el Instituto Tecnológico, respectivamente.

Durante tres meses (de agosto a octubre de este 2018) ellos participaron en tres diferentes aspectos del diseño del desarrollo de la nueva generación de robots que se usarán próximamente en la Estación Espacial Internacional para colaborar con los astronautas.

El robot Astrobee tiene forma de cubo, mide apenas unos 30 centímetros de lado y que está diseñado para hacer investigación y monitoreo en el espacio de modo totalmente automático o bajo control remoto desde la Tierra.
Astrobee es capaz de llevar a cabo una gran variedad de experimentos tanto relacionados con robótica como de otros campos. 

Para ello, tiene compartimentos que le permiten recibir cargas útiles de equipos científicos que tienen interés en usar a Astrobee como su plataforma experimental.
Estas cargas útiles pueden estar en la forma de hardware y software o solamente software por medio de “apps” como las que tienen los teléfonos Android.

¿Qué hicieron los muchachos ticos?

La participación de la ingeniera mecánica Mariela Rojas Quesada consistió en el diseño mecánico de una de esas cargas útiles de Astrobee, que se llama el Port tester  (Evaluador de Puertos) y consiste en una unidad externa que facilita el diagnóstico rápido y eficiente del funcionamiento de los puertos internos del robot desde la estación.

“La meta del Port tester es ayudar a identificar daños en las vías de acceso internas que tiene Astrobee. Es muy emocionante saber que lo que estoy haciendo pueda ayudarles”, explicó Mariela Rojas, máster en ingeniería espacial egresada del Instituto de Tecnología Kyushu de Japón y licenciada en ingeniería mecánica de la Universidad de Costa Rica.
Esta herramienta facilita a los astronautas y a la NASA algún malfuncionamiento de estos puertos. De modo que si el robot tuviera una falla en alguno de sus puertos internos, se ahorraría tiempo y dinero que de otra forma se perdería al enviarlo de regreso a Tierra para revisarse y repararse.
Por su parte, Jonathan Rojas y Sergio Vargas se desempeñaron en el desarrollo de software de simulación de Astrobee.

Rojas estuvo a cargo del diseño de software que se usa para probar el Astrobee Robot Software (software a cargo de Astrobee) antes de instalarlo en el robot. 

Entretanto, Vargas trabajó en el diseño de software que se usa para controlar hardware que va a evaluar el correcto funcionamiento de Astrobee cuando esté en el espacio.

Según el propio Jonathan Rojas, su misión consistió en mejorar este software de simulación para hacerlo mucho más amigable para usar, accesible y liviano para que pueda correr más eficientemente en las computadoras de quienes deseen hacer pruebas. 

Se espera que su aporte permita incrementar exponencialmente la participación de jóvenes científicos en todo el mundo.

El aporte de Vargas es básicamente software de control de la máquina. “Me ha tocado trabajar en herramientas de ingeniería, mejorando algoritmos y las características de seguridad”, dijo.

Un tico fue el contacto con la NASA

“Me siento muy complacido de la apuesta que hice al elegir a estos jóvenes costarricenses. He recibido muy buenos comentarios y evaluaciones del extraordinario desempeño de estos muchachos en sus respectivas labores del robot Astrobee”, explicó Andrés Mora Vargas, ingeniero costarricense que trabaja en el proyecto desde hace tres años en NASA Ames.

Mora es el responsable de que estos muchachos fueran convocados, evaluados y admitidos para ser parte del desarrollo estos robots espaciales.

La oportunidad de estos jóvenes en el Centro Ames de NASA no forma parte de un programa particular de pasantías. 

Surgió como resultado de una gestión específica de Mora durante este 2018, quien identificó que se había abierto una oportunidad de llevar estudiantes extranjeros para colaborar en este proyecto por tres meses y se apuró a buscar postulaciones de nacionales.

Con la intención de reclutar a los mejores estudiantes, Mora acudió de inmediato a profesores de la Universidad de Costa Rica y del Instituto Tecnológico. 

En total se recibieron cerca de 20 currículos. El equipo de Astrobee de NASA entrevistó a los finalistas y de ellos, se eligieron a estos tres costarricenses.

Como curiosidad, cabe destacar que la mayoría de quienes se postularon no sabían que se estaban postulando para hacer su internado en NASA, se les dijo que era para una oportunidad de pasantía en ingeniería en EE. UU., reconocieron Jonathan y Sergio.

“No hay palabras para explicar lo muy agradecidos que estamos con Andrés Mora por haber pensado en darle esta oportunidad a otros costarricenses como nosotros. Jamás me imaginé que podría estar acá”, explicó Sergio Vargas desde California.

“Esto ha sido una super experiencia. Es muy impactante entrar por estas puertas de estas instalaciones donde dice NASA y ver la réplica del transbordador espacial y saber que uno viene a hacer lo suyo aquí, que tiene esa oportunidad. Me siento profundamente agradecido con Andrés y con nuestro profesor y guía Milton, del TEC”, dijo Jonathan Rojas.

“Andrés ha sido un mentor para mí desde hace mucho tiempo. Gracias a su apoyo me fui a estudiar a Japón y con él trabajé en el proyecto Irazú y ahora estoy acá en NASA. 

"Es un honor y una gran alegría hacer esto, saber que uno puede y que en NASA la gente no tiene duda de que los costarricenses podemos. Gracias a él y a que nos dieron la oportunidad de mostrarles nuestro trabajo”, concluyó Mariela Rojas.

¿Qué les dejó esta experiencia?

Cada uno de los estudiantes asegura que esta experiencia les cambió la vida, profesional y personalmente. 

Nuevos amigos, relaciones, cambios de trabajo y hasta de planes de estudio a largo plazo. 

“Antes de venir aquí yo tenía la posibilidad de hacer el proyecto de graduación del TEC para una empresa de Costa Rica y trabajando desde la casa. Ahora estoy terminando algo que podría ayudar a miles de personas desde la NASA. 

"Esta experiencia me enseñó que hay que salirse de la zona cómoda y estar listo para las oportunidades”, reconoció Rojas, para quien este viaje fue su primera salida del país. 

“Es increíble saber que hace tan solo unos meses yo no estaba tan familiarizado con la ciencia espacial y ahora hasta hemos participado -con la certificación necesaria- de ensamblar cosas y poner cables que efectivamente van a llegar a la Estación Espacial algún día”, reconoció Vargas.

“Yo creo que en la vida hay que ser agradecido y mi intención con este esfuerzo es abrir puertas y oportunidades a otras personas esforzadas, de la misma forma que don Franklin Chang Díaz lo hizo conmigo cuando estaba en NASA en Houston”, explicó Andrés Mora.

Los costarricenses ya completaron su pasantía y compartieron los resultados de su trabajo y la iniciativa este martes 30 de octubre en videoconferencia desde la NASA con la Academia Nacional de Ciencias, donde profesores y estudiantes de las diferentes universidades asistieron a conocer sobre su desempeño. 

“Nos sentimos muy alegres de celebrar el aporte de costarricenses  en ciencia de primer orden y reiteramos nuestro compromiso de apoyar desde la ANC todas estas iniciativas, en Costa Rica hay mucho talento”,  concluyó Dayana Mora, directora ejecutiva de la Academia Nacional de Ciencia.

Más sobre el Astrobee

Astrobee es un robot que pronto volará dentro de la Estación Espacial Internacional (ISS) junto con los astronautas. Este cubo compacto de 30 x 30 x 30 centímetros está diseñado para:

Ayudar a científicos e ingenieros a desarrollar y probar tecnologías para su uso en gravedad cero;

Ayudar a los astronautas a hacer sus tareas rutinarias;

Dar a los controladores de vuelo en los centros espaciales de NASA en Houston ojos y oídos adicionales dentro de la estación espacial.

Esta nueva generación de robots llamados Astrobee se basan en el éxito de SPHERES, la primera generación de robots de vuelo libre de la NASA a bordo del ISS.

Pero, a diferencia de estos, puede asumir sus labores de investigación y mantenimiento sin necesidad de ser supervisados por los astronautas.

Astrobee puede operar en modo totalmente automático o bajo control remoto desde Houston, así los astronautas pueden ocupar su valioso tiempo en otras tareas.

Astrobee puede navegar por la estación espacial para verificar continuamente la ubicación de los artículos con su escáner, en lugar de requerir que los astronautas pasen su tiempo haciendo esto manualmente.

Además, Astrobee también puede monitorear condiciones ambientales dentro del complejo orbital tales como la calidad del aire o los niveles de sonido (que pueden ser muy fuertes en la estación).

Para los controladores de vuelo de NASA, Astrobee les permitirá ‘volar’ alrededor de la estación espacial sin salir de Houston. Pueden ver y escuchar las actividades de la estación a través del micrófono y las cámaras de los viajeros libres, vigilar y realizar experimentos, o supervisar las tareas rutinarias por control remoto, casi como estar allí.

También podrá ayudar a desarrollar nuevas investigaciones científicas y probar tecnología en la llamada gravedad cero que es la se experimenta cuando un cuerpo no está sometido a la fuerza de gravedad que ejerce el centro de gravedad del planeta Tierra, por ejemplo.