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Solos, sin familia, sin trabajo y en una casa que está en pésimas condiciones. Así viven dos hermanos adultos mayores.

Sueños de Navidad lo lleva en esta ocasión hasta San Rafael de Heredia para conocer este caso.

La jornada inicia desde muy temprano para Efraín y su hermano Juan Francisco.

Se preparan con resignación pues saben que con algo de suerte ganarán 5.000 colones en una chambita como dicen ellos.

Un cafecito les ayuda a contrarrestar las frías mañanas características de la zona montañosa en San Rafael de Heredia.

Ya están entrados en años y carecen de un trabajo fijo. Una mala combinación para vivir dignamente.

Así es como sobreviven. La poca platita se hace nada para comprar comida.

El trabajo que no siempre aparece. Y hay días que salen con las manos vacías y regresan igual.

Viven en una casa prestada que ya no da más.

Las instalaciones eléctricas son un peligro. Las paredes están llenas de comején y las vigas principales denotan como los años cobraron ya su factura.

Incluso algunas partes de la deteriorada vivienda cedieron y con latas ellos la repararon.

No cuentan con servicio sanitario. Deben salir al patio cada vez que tienen una necesidad.

Las paredes de las cocina son unas latas viejas

En un fogón preparan los alimentos.

El humo es un enemigo letal. En un espacio tan cerrado se concentra y con tan solo estar unos minutos en ese lugar se vuelve insoportable.

Nunca se casaron y nunca tuvieron hijos.

Llegaron a la vejez solos y ahora nadie cuida de ellos.

Una radio y los perros son la compañía durante las tardes.

La música es anestesia a viejos recuerdos, algunos dolorosos otros quizá de lamentos por aquello que no lograron como una casita digna que les abrigue ahora que llegó su vejez.

Al caer la noche llegan algunos temores, temores ligados a ¿qué comerán? cómo obtendrán platita y dónde vivir si los llegan a sacar de este lugar.

Aun así guardan la esperanza de que sus días no terminarán sin ver realidad su deseo de casa propia.