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La Policía de Fronteras evitó que un gran cargamento de medicinas fuera distribuido y consumido en el país al margen de toda normativa en materia de salud pública.

Este nuevo golpe al contrabando de fármacos tuvo lugar en Peñas Blancas cuando un grupo de policías fronterizos patrullaba por uno de los sectores del cordón fronterizo más frecuentemente usado para el tráfico de personas y contrabando de todo tipo de mercancías.

Los responsables de transportar los fármacos eran varios sujetos quienes, al notar la presencia policial, optaron por arrojar las bolsas en las que llevaban su mercancía y huyeron despavoridos hacia suelo nicaragüense.

Luego de inspeccionar el contenido de las bolsas, los policías fronterizos descubrieron que se trataba de 10.969 unidades de diversos tipos de medicamentos, cuyo valor podría rondar cerca de los 5 millones de colones. 

Además de analgésicos, vitaminas y antigripales, el cargamento contemplaba óvulos vaginales, anticonceptivos y antibióticos.

La venta de muchos de esos fármacos, como en el caso de los antibióticos, se encuentra sumamente restringida, por lo cual solo se pueden expender mediante receta médica.

Los medicamentos fueron entregados a la oficina regional del Ministerio de Salud, ubicada en La Cruz, a fin de que se procediera a la destrucción de estos productos.

Lo anterior debido al riesgo que corrían los posibles consumidores, dadas las condiciones inadecuadas en que eran transportados los productos, además de que posiblemente iban a ser consumidos sin la supervisión de profesionales en medicina o farmacia.