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En total son 36 inspectores que recorren el campo ferial de Zapote para garantizar que los chinamos cumplan con las disposiciones del Ministerio de Salud.

Los recorridos de rutina dentro de los establecimientos incluyen la inspección de las instalaciones eléctricas y del sistema de gas, así como las muestras de comida que se toman para ser analizadas en un laboratorio.

Entre este miércoles y jueves se hicieron más de 50 estudios.

Por el momento, los funcionarios de salud no han tenido que aplicar ninguna medida por incumplimiento o presencia de contaminación.

Pero esperarán los resultados del último muestreo para determinar si es necesario girar alguna orden sanitaria de cierre o de modificación en alguno de los 31 establecimientos del campo ferial.

Mientras tanto, los chinameros y quienes visitan Zapote se muestran bastante satisfechos, con las ventas, los precios y el ambiente.

Para que tenga una idea, un plato de carne, pollo frito o vigorón tienen un costo de 3000 colones aproximadamente, el plato de arroz cuesta 2500, las pupusas y chorreadas, ¢1500 cada una.

Además de velar por la correcta manipulación de los alimentos, funcionarios del Ministerio de Salud se encargan de multar a quienes fumen dentro del campo ferial, pero aseguran que los asistentes respetan el espacio libre de humo y no ha sido necesario aplicar ninguna sanción económica.