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Los vecinos de Ortega, en Santa Cruz de Guanacaste, cumplieron ayer con una tradición de más de 150 años: la llamada lagarteada.

Armados de mucho valor, algunos palos y un trasmallo, los oriundos de esta caliente zona recorrieron por varias horas el río Charco hasta dar con el enorme cocodrilo, que medía no menos de 4,5 metros de largo.

La faena tuvo un sabor de boca quizás especial que en otras ocasiones, puesto que el animal capturado es de un tamaño mayor a los que se han atrapado anteriormente, pero además porque el reptil se escabulló entre las oscuras aguas de este río en más de una ocasión.

Luego de darle caza, los vecinos -jóvenes que prometen seguir con la tradición y los adultos experimentados- lo amarraron y lo pasearon por todo el pueblo.

Luego, lo liberaron en una pileta para que los curiosos -muchos de ellos turistas nacionales y algunos foráneos- lo observaran con más calma, sin el fragor de las horas debajo del abrasante sol guanacasteco.

También estuvieron presentes miembros de Minae -para evitar que el animal fuera dañado- y de la Fuerza Pública. Todo transcurrió sin problemas.

El animal será devuelto hoy a su hábitat.