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A sus 15 años, Ricardo Tijerino se convirtió en el primer costarricense al que se le coloca una malla metálica para corregirle un aneurisma superior a los dos centímetros de diámetro.

El procedimiento se hizo el lunes anterior en el hospital México y estuvo a cargo del neurólogo Luis Rosales.

Esta operación no requiere cirugía, por lo que su recuperación es más rápida; se realiza similar a un cateterismo cardíaco, solo que se llega hasta el cerebro.

Dentro de la arteria se coloca la malla metálica para impedir que la sangre siga llegando a lo que se llama tetilla.

El año anterior, Ricardo Tijerino, vecino de Naranjo, empezó a sufrir el padecimiento, pero fue hasta hace pocos meses que se le detectó su problema.

El hospital México reciba cada año hasta ocho pacientes con aneurismas gigantes como el de Ricardo.

Este tipo de tratamiento sería demasiado caro si se hace un centro médico privado, pues el costo de materiales, uso de la sala y el recurso humano podría rondar los 50.000 dólares.