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Está comprobado científicamente que el uso de la mascarilla es necesario para evitar la propagación del COVID-19; sin embargo, su uso prolongado puede provocar problemas en la piel, tales como el acné, el enrojecimiento o lesiones en el rostro por la presión de esta pieza de protección.

Así lo advierte la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que brinda una serie de recomendaciones para evitar inconvenientes de este tipo.

El uso de la mascarilla por periodos largos genera un buen ambiente para la proliferación de bacterias, según expertos.

La doctora Mónica Chaves, dermatóloga del Hospital San Juan de Dios, explicó que la piel grasa, el acné, la dermatitis seborreica o la rosácea son condiciones que pueden agravarse con el uso de la mascarilla porque hay menos oxigenación de la piel.

"El primer paso para disminuir esta afectación es tener la piel limpia antes de colocar la mascarilla, no usar maquillaje, ni productos o humectantes grasosos, cambiar el dispositivo o limpiar la careta cada 3 o 4 horas", recomendó.

A partir del 9 de setiembre será obligatorio utilizar mascarilla en lugares de atención al público. La careta se puede usar, pero solo como complemento, debido a que esta no es efectiva para detener el virus.

Observe la nota completa en el video adjunto.