Última Hora

La pandemia del COVID-19 ha traído consecuencias en cuanto la actividad económica y social del país.

La implementación masiva del teletrabajo, la suspensión presencial de los cursos lectivos escolares, colegiales y universitarios, las restricciones a la movilidad automotriz y al comercio han ocasionado una disminución en la cantidad de vehículos que transitan en las carreteras diariamente, así como en la producción industrial.

Esto ha provocado un impacto en la calidad del aire derivado de la reducción de las emisiones de contaminantes, principalmente en la Gran Área Metropolitana.

Este fenómeno no es único en Costa Rica y se ha venido dando en grandes ciudades alrededor del mundo.

Sin embargo, la relación entre el COVID-19 y la calidad del aire, podría tener un trasfondo aún más complejo que se está empezando a estudiar.

Recientemente la Escuela de Salud Pública de la Universidad Harvard, Estados Unidos, publicó un estudio sobre como la mayoría de las enfermedades preexistentes que aumentan el riesgo de muerte por COVID-19, son también ocasionadas por la exposición crónica a una mala calidad del aire.

Esto sugiere un aumento en la vulnerabilidad de las personas frente al nuevo coronavirus.

La vigilancia de la calidad del aire en el GAM del país se coordina a través de esfuerzos entre distintas instituciones como el Ministerio de Salud como ente rector del tema, la Refinadora Costarricense de Petróleo, la Municipalidad de San José, la Municipalidad de Belén, la Municipalidad de Escazú y la Universidad Nacional.

Esta última, a través del Laboratorio de Análisis Ambiental de la Escuela de Ciencias Ambientales, brinda el soporte técnico en las mediciones ejecutadas, incluyendo el aseguramiento de la calidad de los datos.

El Laboratorio de Análisis ambiental de la una monitorea la calidad del aire a través de tres tipos de redes: activa-manual, automática y pasiva.

La primera consta de 10 sitios de monitoreo de partículas distribuidos en distintos puntos estratégicos dentro de la GAM.

Para la determinación de material particulado se coloca un equipo provisto con un filtro especial sobre cual se recolectan las partículas en un periodo de aproximadamente 24 horas, proceso que se realiza al menos tres veces por semana durante todo el año.

La segunda consta de 4 estaciones automáticas distribuidas en la GAMque proveen datos continuos.

Finalmente, la red pasiva consiste en el uso de tubos especiales de captación de gases los cuáles se exponen durante aproximadamente un mes.

Sólo en la ciudad de San José se cuentan con 28 puntos de muestreo, algunos de ellos con más de 10 años de monitoreo continuo, en Belén hay 11 puntos y en Escazú 16 puntos.