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Aunque hoy causa gracia, lo cierto es que hace un año el planeta entero sucumbía ante el temor y la desesperación. El 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba al nuevo coronavirus como una pandemia mundial.

En muchos países del mundo, entre ellos Costa Rica, se comenzaron a acabar los insumos de limpieza básica como jabón, toallas o alcohol; pero lo que más llamó la atención fue la escasez del papel higiénico, incluso se presentaron robos de estos productos en varios comercios.

Para entender más a fondo qué fue lo que realmente ocurrió, Teletica.com conversó con el psicoanalista y evaluador de riesgo, Esteban Ruiz García.

“Lo observado al inicio de la pandemia podría calzar perfectamente en un comportamiento de crisis de angustia en masa’. Para entender esto deberíamos saber que los sujetos de esta época nunca habían afrontado una crisis sanitaria de tal magnitud, como lo es la pandemia de COVID-19, esto a su vez nos lleva a analizar que no se contaba con la actitud psíquica de afrontamiento adecuado para minimizar los niveles de angustia desencadenados en masa por la pérdida de control de las actividades de la vida cotidiana.

"Ante esta pérdida inminente de control, miedo extremo al contagio y a morir, el bombardeo de los medios de comunicación, cierres de fronteras, racionamiento de productos de consumo básico masivo como los granos, huevos, productos no perecederos y en esa lista el papel higiénico, el cual es un producto de primera necesidad sanitaria sin fecha de vencimiento, muchos individuos se aferran a la idea de crear una expectativa de seguridad sanitaria personal y familiar, es como crear calma en mi hogar, en medio del caos social’, ya que la incertidumbre del no saber qué va a pasar lleva al rebaño a intentar asegurar su seguridad sanitaria y la de sus familias desde lo que sí puedo controlar, hablamos de realizar una compra de artículos que me aseguren la sobrevivencia’.

“Estábamos ante un fuerte impacto psíquico traumático en masa, las personas no quieren morir producto del mal manejo o de la carencia de productos sanitarios, el papel higiénico es uno de los más conocidos, explicó el especialista.

¿Por qué ahora, luego de un año, ya eso no ocurre?

Otro tema por entender es que cómo es posible que, en la actualidad, nuestro país supera 200.000 contagios, 2.800 muertos y más de 240 personas hospitalizadas por COVID-19. En la calle también existe el contagio comunitario, pero ya no se ve gente en la calle desesperada por obtener los productos de necesitad básica.

“Esto ocurre porque los factores desencadenantes de la angustia de marzo 2020 ya no se encuentran presentes: los medios de comunicación han bajado la intensidad del tema, así como las autoridades en sus mensajes diarios, no hay restricciones en los supermercados de productos de primera necesidad, las fronteras se han abierto paulatinamente, no hay muertes en masa. 

“Esa angustia por la incertidumbre de morir por un virus que se combate con aseo y distanciamiento en un año ha disminuido significativamente, el colectivo ha aprendido a lidiar con la situación, fortaleciendo sus mecanismos de defensa psíquicos, los cuales favorecen la disminución de angustia personal y colectiva, vemos un fortalecimiento de rebaño de los sujetos, basta con realizar una simple visita al supermercado en donde ya las personas compran con cordura y acorde a su presupuesto”, concluyó el psicoanalista.