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“Yo asimilo la muerte de mi abuela, pero no la acepto porque yo siento que ella murió sola. No queríamos que fuera de esa manera, sino darle una sepultura con bastante amor, como ella se lo merecía”.

Estas fueron las palabras de Heiner Sánchez, un joven vecino de Desamparados, quien despidió a su querida abuelita por la plataforma virtual Zoom.

Todo comenzó la semana del 22 de junio. La adulta mayor, de 89 años, estaba en buen estado de salud; aunque tenía hipertensión y diabetes. El padre de Heiner la cuidaba junto a una trabajadora doméstica.

Sin entender cómo se enfermó, le empezó a dar diarrea, dolor de cabeza y al día siguiente fiebre, por lo que le hicieron la prueba de COVID-19 y salió positiva.

En su familia se empezaron a preocupar, ya que todos habían tenido contacto con ella.

“Nos fuimos hacer la prueba y todos salimos positivos. Al día siguiente, a mi abuela le empezó a costar mucho respirar, tenía mucha fiebre y se sentía muy débil. Entonces llamaron a la ambulancia y la internaron en el CEACO por cuatro días, era complicado porque cuando la internaron costaba mucho comunicarse, nos avisaban una vez al día el estado de ella. Nos decían que estaba estable, que respiraba bien y que no necesitaba respirador artificial, pero era tenso que solo nos avisaran una vez al día”, comentó Heiner Sánchez.

El 30 de junio, tras varios días de estar internada, a la familia le indicaron por teléfono que podían hacer una videollamada.

“Nosotros nos empezamos a arreglar para que no nos viera la cara de enfermos para no preocuparla y luego, a los 10 minutos, llamó la enfermera. Dijo que se murió y ahí se nos vino el mundo abajo. Sentimos mucha impotencia en el momento, no entendimos el por qué, ya que fue muy rápido”, agregó el vecino de Desamparados.

La enfermera, antes de realizar la videollamada, le había mostrado a la abuelita unos mensajes de cariño de sus familiares y ella le comunicó a la enfermera que le dijera a todos que los quería mucho, minutos después falleció.

Último adiós

Para Heiner el funeral fue lo más doloroso, ya que no pudieron acompañarla porque todos tenían orden sanitaria.

“Lo hicimos por Zoom, fue muy rápido y lo más feo es que no estábamos con ella presencialmente", relató el nieto. 

Después del funeral, el papá de Heiner, quien tiene Parkinson, se empezó a sentir mal y pidió que llamaran una ambulancia para llevarlo a un hospital, para luego ser internado en CEACO.

“Estuvo como una semana allí y teníamos miedo de repetir el proceso, nos dijeron de nuevo que si queríamos hacer una videollamada y por dicha si lo pudimos ver y se veía de luto por su madre y muy enfermo. Nos decía que no sabía si iba a lograr salir de esta, nos dejó muy preocupados", agregó.

A los días, el padre de Heiner se sintió más motivado y con fuerza. Le dieron de alta y ahora está con su familia en la casa. Sin embargo, se mantiene aislado en su cuarto, sin poder abrazar a sus seres amados.

“Nos sentidos agradecidos con la Caja Costarricense de Seguro Social, ya que desde que estábamos diagnosticados los doctores nos llamaban todos los días y nos dieron atención psicológica”, dijo. 

Heiner quiso contar su relato a Teletica.com para que la gente tome conciencia de que esto le puede pasar a cualquiera y de ahí la importancia de cuidarnos mutuamente.

“No entiendo que la gente no crea que esto existe. He recibido comentarios de que esto es una exageración. Las personas que no han vivido en carne propia estar enfermo con síntomas, perder a un familiar y fuera de eso despedirlo por una videollamada, no entienden el proceso y lo doloroso que es, solo hasta que vivan algo similar”, concluyó.