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En total son 20 privadas de libertad del centro penal Vilma Curling.

Todas trabajarán en un taller industrial que recientemente fue construido, y utilizarán 25 máquinas de coser industriales que fueron donadas por el INA.

Las prendas hospitalarias que confeccionarán son insumo necesario para abastecer a la institución en la cruzada nacional contra el coronovarius-COVID-19.

La idea surgió a partir del llamado del gobierno a la colaboración interinstitucional en el marco de la emergencia sanitaria que vive el país.

La CCSS aportará las telas (que serán cortadas por el INA) y en el Cai Vilma Curling se llevará a cabo el armado y la confección final, con el acompañamiento de una persona de la sastrería del Ministerio de Seguridad Pública.

El departamento de orientación del centro llevó a cabo un exhaustivo proceso de selección con el fin de contar con el personal idóneo para afrontar la tarea.

Se visitó ámbito por ámbito para explorar quiénes tenían habilidades en el trabajo textil: en primera instancia, que hubieran recibido capacitaciones del INA u otra entidad privada que certificara su conocimiento para utilizar ese tipo de máquinas, así como mujeres que han tenido experiencia porque se sustentaban con ese oficio antes de entrar ahí.

El nuevo taller de producción y capacitación del Cai Vilma Curling, con un costo de aproximadamente ¢500 millones, viene a fortalecer la apertura de los espacios de aprendizaje en el sistema penitenciario.