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La pandemia de COVID-19 impacta las labores de conservación de entidades como la reserva Pacuare, administrada por la ONG EPI Costa Rica.

En el corazón del Caribe costarricense, ellos vigilan 6 kilómetros de playa que entre marzo y julio se convierte en un santuario para que la tortuga baula llegue a dejar sus huevos.

Este año reportan un incremento en la cantidad de nidos saqueados, cifra que paso de 5 a 20 entre el año anterior y oeste, lo que se traduce en 2 mil huevos robados.

Y es que en una temporada promedio, la reserva cuenta con más de 800 personas para vigilar el arribo de las baulas y cuidar sus nidos; cantidad que se redujo a 79 personas debido a las restricciones producto de la pandemia.

El año anterior se contó con 32 funcionarios de staff, 30 asistentes de investigación y 750 voluntarios, cifras que contrastan con las de este año donde hubo 16 funcionarios de staff, 12 asistentes de investigación y tan solo 51 voluntario.

Dentro de las cifras positivas que se pueden rescatar es que cada año son más las tortugas que por primera vez llegan a la reserva a depositar sus huevos, el año anterior fueron 41 y este año 56; incluso se dio el caso de una tortuga que llegó en 8 ocasiones a dejar huevos.

Usted puede apoyar los proyectos de EPI Costa Rica por lo que para más información puede ingresar a su sitio web en www.ecologyproject.org o llamando al 4000 2727