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Hasta ocho horas caminan los oficiales de la Fuerza Pública en la Zona Norte para evitar el ingreso de extranjeros.

Los terrenos de arcilla, barro, piedra, monte, resquebrajado, húmedo y lodoso complican la labor de los funcionarios.

A esto se le suma el calor de la zona y por momentos los fuertes aguaceros que posteriormente hacen todavía más bochornoso los trayectos.

Estos ciudadanos además deben estar al tanto por el riesgo de animales como culebras o alacranes.

En estos trabajos colaboran además estudiantes de la Academia Nacional y reservistas con gran cantidad de años de experiencia.

Ellos patrullan lugares como Boca San Carlos, Palo Seco, Cureña y Cureñita.